Redacción Internacional.- Volver de las vacaciones con la sensación de necesitar más descanso es una experiencia cada vez más común. Aunque los viajes suelen asociarse con la recuperación, los expertos advierten que una agenda repleta de actividades puede generar el efecto contrario y aumentar el cansancio físico y mental.
Sobrecargar el itinerario eleva el estrés
La principal causa, explican, no es el viaje en sí, sino la tendencia a aprovechar cada hora del itinerario con excursiones, visitas y compromisos que dejan poco espacio para relajarse. Como resultado, muchas personas regresan al trabajo con niveles de estrés similares o incluso superiores a los que tenían antes de salir de vacaciones.
Ante este panorama, especialistas en salud mental recomiendan planificar deliberadamente momentos de inactividad durante el viaje. Según la revista GQ, dedicar una tarde o incluso un día completo a descansar, caminar sin rumbo, leer un libro o recibir un masaje puede favorecer la recuperación y reducir la sensación de agotamiento.
Los expertos señalan que este tipo de actividades, al no estar sujetas a un objetivo específico, ayudan a regular el estrés, estimulan la creatividad y permiten procesar mejor la experiencia del viaje. Alternar jornadas intensas con espacios de calma también contribuye a mantener la energía hasta el final de las vacaciones.
Descansos frecuentes y bienestar laboral
Además, un estudio publicado en PubMed Central concluyó que las vacaciones cortas y frecuentes ofrecen mayores beneficios para el bienestar que un único período largo de descanso al año. La investigación sostiene que realizar pausas periódicas reduce de forma sostenida el estrés y favorece un mejor rendimiento laboral.
Los autores del estudio plantean que empresas y responsables de políticas laborales deberían considerar modelos que faciliten descansos más frecuentes, al entender que la recuperación no solo mejora el bienestar de los trabajadores, sino también la productividad a largo plazo.
Los especialistas agregan que este hábito no debe limitarse a las vacaciones. Reservar durante la semana momentos sin actividades programadas puede convertirse en una estrategia efectiva para prevenir el agotamiento crónico y reducir la necesidad de depender exclusivamente de los períodos vacacionales para recuperarse.
