Redacción Internacional.- Mantener las almohadas limpias forma parte de la higiene del descanso, ya que con el uso acumulan sudor, grasa corporal, células de la piel y residuos de productos para el cabello que pueden afectar tanto su estado como la duración del relleno.

De acuerdo con recomendaciones de la Sleep Foundation y pautas de la American Academy of Dermatology Association, la frecuencia y el método de lavado dependen del material de cada almohada, por lo que no todas deben limpiarse de la misma manera.

¿Cada cuánto deben lavarse?

La Sleep Foundation recomienda lavar la mayoría de las almohadas al menos dos veces al año, mientras que las fundas y protectores deben limpiarse con mayor frecuencia.

Por su parte, la American Academy of Dermatology Association aconseja lavar sábanas y fundas de almohada al menos una vez por semana, con el objetivo de reducir la acumulación de sudor, aceites y alérgenos que permanecen en contacto directo con la piel.

La Organización Mundial de la Salud también ha resaltado la importancia de mantener los espacios domésticos limpios, ventilados y libres de humedad excesiva.

No todas pueden ir a la lavadora

El tipo de relleno determina en gran medida la forma correcta de limpieza.

Fuente externa. Almohadas colocadas sobre una lavadora, en una escena asociada al lavado y secado adecuado según el tipo de relleno.

Las almohadas de plumas, plumón o fibra de poliéster suelen admitir lavado a máquina, mientras que las elaboradas con memory foam o látex requieren un tratamiento más cuidadoso.

La Sleep Foundation advierte que las almohadas de espuma sólida no deben colocarse en la lavadora, debido a que la agitación puede deformar o romper su estructura interna.

Antes de cualquier proceso de limpieza, además, se recomienda revisar la etiqueta del fabricante, ya que puede establecer límites específicos sobre temperatura, secado o uso de detergentes.

Cómo lavarlas correctamente

Cuando la almohada admite lavado a máquina, la recomendación general es utilizar agua fría o tibia, un ciclo suave y poca cantidad de detergente.

También se aconseja lavar dos almohadas al mismo tiempo para mantener equilibrada la carga de la lavadora y realizar un enjuague adicional para eliminar residuos de jabón y evitar la formación de grumos.

En caso de manchas visibles, puede aplicarse previamente una pequeña cantidad de detergente o un producto quitamanchas adecuado sobre la zona afectada.

Para las almohadas de espuma, el lavado debe ser manual, con movimientos suaves y evitando torcer o ejercer demasiada presión sobre el material.

El secado es clave

Uno de los pasos más importantes después del lavado es garantizar que la almohada quede completamente seca.

La humedad atrapada en el interior puede provocar malos olores, pérdida de volumen y deformaciones.

Muchas almohadas lavables pueden secarse a baja temperatura, siempre que la etiqueta lo permita. Durante el proceso también puede ser útil detener la secadora en intervalos para acomodar el relleno y evitar que se formen grumos.

En el caso de las almohadas de espuma, lo recomendable es dejarlas secar en una superficie ventilada, alejadas del calor directo y del sol intenso.

Cómo mantenerlas limpias por más tiempo

El uso de una cubierta protectora, además de la funda habitual, puede ayudar a prolongar la limpieza y proteger el relleno.

Fuente externa. Almohadas blancas sobre una cama, tema relacionado con las recomendaciones para lavarlas dos veces al año según su material.

También se recomienda ventilar con frecuencia la ropa de cama y evitar acostarse con el cabello mojado.

En hogares donde viven personas con alergias, una limpieza más frecuente puede contribuir a disminuir la acumulación de polvo, caspa de mascotas y otros irritantes presentes en las telas.

¿Cuándo hay que reemplazarlas?

Aunque se mantengan limpias, las almohadas pierden soporte con el uso.

Una de las señales de que deben reemplazarse es que no recuperen su forma original después de doblarlas o presionarlas. Cuando esto ocurre, el relleno puede haber perdido su estructura y capacidad de sostén, por lo que el lavado ya no resulta suficiente.

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