Caída del cabello en septiembre: por qué aumenta y cuándo debe preocupar
La caída del cabello en septiembre es común y suele ser parte del ciclo natural. Si persiste más de tres meses o hay zonas despobladas, consulta a un médico.
Redacción Internacional.-Muchas personas notan durante septiembre una mayor cantidad de cabello en el cepillo, la ducha o la almohada. Aunque puede generar preocupación, este fenómeno suele estar relacionado con un proceso biológico que comenzó varias semanas antes.
La explicación está en el ciclo natural del cabello. Durante el verano, una mayor cantidad de folículos puede entrar en una fase de reposo conocida como fase telógena, y el desprendimiento visible suele producirse uno o dos meses después. Por eso, la caída que se observa en septiembre puede haber comenzado a gestarse desde julio.
El cabello también tiene ciclos estacionales
El cabello atraviesa tres etapas principales: crecimiento activo, transición y reposo. En esta última fase, el folículo deja de producir pelo temporalmente y, después de permanecer inactivo, libera la hebra de manera natural.
Diversas investigaciones han identificado un patrón estacional en la caída del cabello. Estudios realizados tanto en el hemisferio norte como en el sur han registrado un aumento de las consultas y búsquedas relacionadas con pérdida capilar durante el verano y el otoño.
En países del hemisferio sur, por ejemplo, se han observado picos durante marzo, abril y mayo, lo que coincide con los meses de otoño en esa región.
¿Cuánto cabello es normal perder?
La American Academy of Dermatology establece que perder entre 50 y 100 cabellos al día forma parte del ciclo normal.
Cuando la caída es estacional, puede aumentar temporalmente sin provocar zonas de calvicie o pérdida localizada de densidad.
Este proceso se conoce como efluvio telógeno, una caída difusa del cabello que generalmente es temporal. De acuerdo con Cleveland Clinic, suele resolverse en un período de entre tres y seis meses.
Sin embargo, el efluvio telógeno también puede aparecer después de situaciones como fiebre alta, parto, cirugías, estrés intenso o cambios bruscos en la alimentación.
Señales que ameritan una consulta médica
La caída del cabello debe ser evaluada por un especialista cuando se prolonga durante más de tres meses sin mejorar o cuando aparecen zonas claramente despobladas.
También conviene consultar si se observa un ensanchamiento de la raya del cabello, disminución marcada del grosor de la coleta, parches sin pelo o síntomas como picazón, ardor en el cuero cabelludo, cansancio o cambios inexplicables de peso.
En estos casos, la pérdida podría estar relacionada con una alopecia u otra condición que requiera un diagnóstico específico.
Nutrición y estrés también influyen
La alimentación puede desempeñar un papel importante en la salud capilar. Investigaciones recientes han encontrado niveles más bajos de ferritina, relacionada con las reservas de hierro, y de vitamina D en algunas personas con efluvio telógeno.
Cuando existen deficiencias nutricionales, su corrección mediante alimentación o suplementos debe realizarse bajo supervisión médica.
El estrés prolongado también puede alterar el ciclo del folículo piloso. Dormir adecuadamente y reducir los factores que generan una carga emocional sostenida pueden contribuir a disminuir este tipo de caída cuando está relacionada con episodios de estrés.
Qué cuidados pueden ayudar
Los especialistas recomiendan mantener una adecuada higiene del cuero cabelludo y no reducir la frecuencia del lavado por temor a perder más cabello, ya que las hebras que se desprenden durante la ducha generalmente ya estaban sueltas.
También es conveniente evitar el uso excesivo de planchas y secadores a altas temperaturas, así como peinados demasiado ajustados que ejerzan tensión constante sobre el cabello.
En quienes presentan caída estacional todos los años durante las mismas fechas, ajustar las rutinas de cuidado y detectar posibles déficits nutricionales con anticipación puede ayudar a reducir la intensidad del desprendimiento.