Redacción Internacional.- El rodaje de “El resplandor”, estrenada en 1980, estuvo marcado por las exigencias de Stanley Kubrick y por la intensa rutina que mantuvo Jack Nicholson mientras interpretaba a Jack Torrance.
Durante la filmación en Londres, el actor combinaba extensas jornadas en el set con una agitada vida nocturna. Nicholson llegó a describir aquella etapa con una particular fórmula: trabajaba 12 horas, salía de fiesta durante ocho, dormía cuatro y, al día siguiente, comenzaba nuevamente con el rodaje.
La falta de descanso se convirtió en parte de una rutina que Nicholson sostuvo durante semanas mientras enfrentaba uno de los papeles más exigentes de su carrera. El actor también resumió aquella etapa diciendo que estaba decidido a “reducirlo todo a cenizas, noche tras noche”.
La exigencia de Stanley Kubrick

A la intensa rutina de Nicholson se sumaba la particular metodología de Stanley Kubrick, conocido por su perfeccionismo y por repetir las escenas numerosas veces hasta conseguir el resultado que buscaba.
Algunas secuencias de “El resplandor” llegaron a requerir decenas de repeticiones, lo que aumentaba la presión sobre los actores y el equipo de producción. Nicholson y Kubrick también discutieron en distintas ocasiones sobre la evolución de Jack Torrance, aunque el actor terminó confiando en la visión del director.
La combinación entre las largas jornadas de trabajo, el poco descanso y las exigencias de Kubrick contribuyó a crear el ambiente necesario para una interpretación que terminó convirtiéndose en una de las más recordadas de Nicholson.
Una actuación que marcó la historia del terror
En “El resplandor”, Nicholson interpretó a un escritor que llega con su familia al aislado hotel Overlook para trabajar como cuidador durante el invierno. El personaje comienza a perder progresivamente el control hasta convertirse en una amenaza para su esposa e hijo.
La interpretación del actor, especialmente su transformación de un hombre aparentemente normal a una figura perturbadora, se convirtió en uno de los elementos más reconocibles de la película.
Décadas después, las historias sobre el rodaje continúan alimentando el interés por la producción. La combinación del perfeccionismo de Kubrick y la entrega de Nicholson contribuyó a convertir “El resplandor” en una de las películas de terror más influyentes de la historia del cine.
