París. – Desde las civilizaciones precolombinas hasta el Egipto faraónico o la China antigua, la exposición ‘Animalia’ propone desde este miércoles en París una lectura transversal de cómo los animales han sido símbolos de poder, de lo sagrado y de la transformación espiritual en distintas culturas.

Con piezas de la Colección Al Thani, uno de los conjuntos privados de arte antiguo y objetos de lujo más importantes del mundo, perteneciente a la familia real de Catar, la muestra presenta más de 120 obras que exploran la relación entre el ser humano y el mundo animal a lo largo de cinco mil años y cuatro continentes.

Más de 120 obras en París

Entre las más destacadas del recorrido presentado en el Hôtel de la Marine, en la emblemática plaza de la Concordia parisina, hay varias obras procedentes de las antiguas culturas de América, con el jaguar como figura dominante.

Llama la atención un ornamento nasal en oro de la civilización mochica (Perú, siglos I-V), en forma de jaguarundí, con unos llamativos colmillos blancos y unos intensos ojos azules de sodalita. La pieza refleja el papel del felino como emblema de poder y el vínculo con lo sagrado.

Junto a ella se exhibe una máscara maya (México, siglos III-VII) con un tocado de piel de jaguar, así como un colgante antropomorfo de la cultura tolima (Colombia, siglos I-VI), en el que el cuerpo humano adopta rasgos del animal.

Completa este conjunto una pequeña escultura de serpentina que representa a un chamán en proceso de transformación en jaguar.

«Se trata de un objeto vinculado a otros universos: el mundo superior y el mundo inferior», explicó Hélène de Givry, responsable de contenidos científicos de la Colección Al Thani, en la presentación de la muestra a la prensa. «En esa relación con lo sagrado —agregó— aparece, en particular, la figura del jaguar».

Según esta especialista, el animal expresa tanto el poder político como la dimensión espiritual de la metamorfosis chamánica. La escultura de serpentina, procedente de la colección estadounidense Guennol, es una de las piezas clave del conjunto.

El jaguar y el poder sagrado

El diálogo entre culturas es uno de los ejes de la exposición y, en una sala dedicada al poder, el jaguarundí mochica convive simbólicamente con un recipiente ceremonial del rey babilonio Nabucodonosor II, decorado con un león y con una hebilla china en forma de tigre. Tres grandes depredadores, tres civilizaciones y una misma forma de representar la autoridad.

Otra pieza americana destacada es una cabeza de mono capuchino mochica (Perú, siglos II-V), convertida en cuenta de collar. Realizada en oro y cobre, con incrustaciones de crisocola y sodalita, destaca por sus ojos verdes y su boca entreabierta, que le confieren una intensa expresividad.

El recorrido reúne también babuinos egipcios, caballos imperiales, leones mesopotámicos, tigres chinos, aves naturalistas del siglo XVII y esculturas africanas.

Animalia’ termina siendo un viaje por la imaginación humana. Y, entre todas las culturas representadas, las antiguas civilizaciones de América recuerdan que el jaguar, el mono o el ave nunca fueron simples animales: eran también dioses, ancestros, protectores y símbolos de un universo donde la naturaleza y lo sagrado formaban una misma realidad.