La icónica actriz Kim Novak, de 93 años, expresó públicamente su desacuerdo con la elección de Sydney Sweeney para interpretarla en la próxima película Scandalous!, un drama centrado en su relación con el legendario artista Sammy Davis Jr. durante la década de 1950.

Kim Novak critica elección de casting

Las declaraciones de Novak, recogidas por medios internacionales, han reavivado el debate en torno al casting y la representación de figuras históricas en el cine.

La protagonista de Vértigo fue tajante al referirse a la elección de Sweeney, asegurando que nunca habría aprobado el proyecto en esas condiciones.

Entre sus críticas, destacó que la joven actriz “sobresale demasiado por encima de la cintura”, cuestionando su idoneidad física para encarnar su imagen en pantalla. Además, fue aún más directa al afirmar que considera que la elección fue “totalmente equivocada”.

Sin embargo, las preocupaciones de Novak van más allá del aspecto físico. La actriz teme que la película distorsione la naturaleza de su relación con Davis Jr., enfocándola de manera excesiva en lo sexual.

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Según explicó, el vínculo que compartieron estaba basado en valores más profundos, como la búsqueda de aceptación personal en una época marcada por prejuicios raciales y sociales. En ese sentido, expresó su inquietud de que la producción no logre capturar la verdadera esencia de su historia.

El contexto histórico del romance

La cinta abordará el romance que ambos vivieron en 1957, una relación que generó controversia en su momento debido a las tensiones raciales en Estados Unidos. De acuerdo con reportes, el entonces jefe de Columbia Pictures, Harry Cohn, habría presionado para que la relación terminara, preocupado por las repercusiones en la industria.

El proyecto será dirigido por Colman Domingo, quien además mantiene una relación profesional previa con Sweeney. A pesar de las críticas de Novak, la actriz ha manifestado sentirse honrada de interpretarla y comprometida con hacer justicia a su historia.

  • Mientras tanto, el debate continúa, evidenciando los desafíos de llevar a la pantalla relatos reales sin perder la fidelidad a quienes los vivieron.