Redacción Internacional.- La muerte de la modelo brasileña Ana Luiza Mateus, de 29 años, ha generado consternación en Brasil, luego de que cayera desde el piso 13 de un apartamento en Barra da Tijuca, en Río de Janeiro, en circunstancias que son investigadas como un posible feminicidio.
Por el hecho fue detenido Endreo Lincoln Ferreira da Cunha, de 32 años, pareja de la víctima, quien figura como principal sospechoso. De acuerdo con las investigaciones, ambos se encontraban en el inmueble cuando se produjo una discusión que habría terminado con la caída de la joven.
El hombre fue arrestado horas después por agentes de la División de Homicidios de la Capital. Sin embargo, más tarde, durante la noche, murió dentro de la celda en la que se encontraba detenido, en un hecho que también es investigado por las autoridades.
Las pesquisas revelan que el acusado tenía antecedentes de violencia contra la mujer. En octubre del año pasado, había sido detenido por agredir a una expareja, a quien presuntamente sometió a tortura, abuso y retención contra su voluntad.
Según el testimonio de esa mujer, el hombre llegó a amenazarla de muerte en varias ocasiones, además de agredirla físicamente, provocándole lesiones graves, incluyendo afectaciones en la visión.
Las autoridades indicaron que la relación entre Ana Luiza y el sospechoso era reciente y conflictiva. Se conocieron hace aproximadamente tres meses y, según allegados, las discusiones eran frecuentes.
El día del hecho, vecinos reportaron ruidos y peleas en el apartamento durante la madrugada. De acuerdo con la investigación, la víctima habría intentado abandonar la relación, lo que pudo haber detonado un nuevo enfrentamiento.
El comisario a cargo del caso explicó que el sospechoso fue visto saliendo del lugar de forma agresiva y, posteriormente, regresó, momento en el que se habría producido el hecho.
Al llegar las autoridades, el hombre se encontraba junto al cuerpo de la víctima, con rastros de sangre. Según los investigadores, existen indicios de que el cuerpo fue movido, lo que podría interpretarse como un intento de alterar la escena.
Durante los interrogatorios, el detenido admitió sentir celos de la víctima, especialmente por su actividad en redes sociales, donde contaba con miles de seguidores y realizaba promociones comerciales.
Las autoridades sostienen que este comportamiento celoso y controlador habría influido en el desenlace del caso.
El proceso continúa bajo investigación para esclarecer completamente las circunstancias en las que ocurrió la muerte de la joven modelo.