San Salvador.- El músico Atilio Montalvo dejó El Salvador y se refugió en México cuando su situación fue insostenible por las amenazas y el acoso a los que lo sometieron.

Según denuncia, tras la detención de su padre -un reconocido exguerrillero y negociador del fin de la guerra civil-, y, en respuesta al dolor, compuso ‘Tránsito’, un disco para bailar los cambios y luchar por no perder la alegría.

En El Salvador, de acuerdo con diversas organizaciones humanitarias locales e internacionales, han tenido que salir al exilio unos 130 activistas, abogados y periodistas por el acoso policial y judicial que enfrentan por ser voces críticas del Gobierno del presidente salvadoreño Nayib Bukele; la mayoría de salidas se dieron después de la detención de defensores de derechos humanos en 2025.

Me tuve que ir (El Salvador) porque fue insostenible y, de un día para otro, hice mis maletas y me vine para México, porque yo tenía acá amistades y porque mi familia ya había estado exiliada en México acá en los años 80″, comentó Atilio en una entrevista a EFE.

Detención del padre

Desde entonces, su familia ha defendido la inocencia de Montalvo padre, quien fue parte de la fundación de la insurgente guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y fue miembro de la Comisión Negociadora de la Paz entre la guerrilla y el Gobierno de turno.

Su padre, que padece diabetes, fue puesto en libertad condicional —continúa con el proceso penal— 14 meses después de su detención. Montalvo padre venía de sufrir en 2023 un accidente cerebrovascular, además de un ataque cardíaco e insuficiencia renal.

También señaló que, con la llegada de Bukele al Ejecutivo, se dio «un auge de este autoritarismo, militarismo y de esta cultura autocrática», por lo que «nos empezamos a preocupar y salimos a las calles y protestamos y compartimos cosas en redes sociales».

A raíz de eso, mi papá fue capturado arbitrariamente» y «no se llevó a cabo el debido proceso», denunció.

Acoso y salida al exilio

Atilio aseguró que «estaba completamente dedicado a la música» y que, tras la detención, se convirtió básicamente en el portavoz de su familia, «buscando justicia y buscando la liberación inmediata» de su padre.

Es en este contexto en el que Atilio y su familia comenzaron a ser, según relata, «acosados por las autoridades, por la PNC, específicamente, y por la Fiscalía«.

Un disco entre San Salvador y México

Atilio recuerda que llegó a la Ciudad de México con la «espalda tiesa» tras pasar 30 días «tratando de sacar a mi papá, en contacto con policías todo el tiempo, con abogados, con gente de consulados, con situaciones muy complicadas», en las que se fue gestando ‘Tránsito’.

Para mí, el autoritarismo, la dictadura, lo represento como una especie de rigidez del cuerpo», y «creo que lo importante es mover el cuerpo, porque el exilio no solo es intelectual, no solo es de matarte las ideas, sino que es también de matarte tu expresión individual como persona», comentó.

El disco ‘Tránsito’

Tránsito’, con una mezcla de jazz, indie, rock y ritmos tropicales, concentra la experiencia vital del desarraigo, el exilio y la esperanza de superar estos obstáculos, pero también con un espíritu de celebrar nuevos caminos a lo largo de ocho pistas.

Una de las canciones más personales de este disco es ‘Amanecer calabozo’, pieza en la que intenta reconstruir un día en una cárcel salvadoreña, que «parecen cárceles de la época medieval», y que le compuso a su padre cuando «estaba en las sombras», detenido.

La verdad es que yo prefiero enfocarme en la alegría que tengo de tener esta segunda oportunidad, o esta segunda vida, porque yo en El Salvador no pudiera estar haciendo ni la mitad de las cosas que estoy haciendo acá, porque básicamente estaría preso o siendo perseguido y acosado», subrayó.

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