Redacción Internacional.- La artista virtual nació a partir de un experimento con Gemini y debutó con Monstrua, un álbum que combina música, videoarte y tecnología en una propuesta que cuestiona los límites entre lo humano y la inteligencia artificial.
Argentina suma un nuevo capítulo a la relación entre tecnología y arte con la aparición de Lumi-7, presentada como la primera cantante argentina creada con inteligencia artificial. Su debut se produce con Monstrua, un proyecto que integra música, videoarte y una estética digital para construir un universo artístico alrededor de una intérprete que no existe físicamente.
El origen de Lumi-7 se remonta a una experiencia del músico Andrés Arbe, exintegrante de la banda Lo’ Pibitos, quien comenzó a experimentar con herramientas de inteligencia artificial generativa. Durante una interacción con Gemini, Arbe le pidió que le presentara un artista de IA para producir. La respuesta del chatbot fue: “Te presento a Lumi-7”.
A partir de esa idea inicial comenzó un proceso de construcción de identidad. La inteligencia artificial pasó de ser una herramienta utilizada para la creación a convertirse en el eje de un personaje con nombre, rostro, voz y personalidad propia.
Arbe incorporó al proceso conceptos de filosofía, retórica y dialéctica para desarrollar la identidad de la artista, mientras que el artista visual Diego Tucci se encargó de construir su imagen hiperrealista y el universo visual que acompaña el proyecto.
“Monstrua”, un álbum que busca ser experimentado
El primer resultado de este proceso creativo es Monstrua, una obra concebida no solo para ser escuchada, sino también para ser experimentada mediante la combinación de sonido e imagen.
El proyecto apuesta por recuperar la idea del álbum como una obra integral frente al consumo fragmentado de música a través de canciones individuales y listas de reproducción.
La propuesta también dio el salto del entorno digital al mundo físico. Lumi-7 fue presentada en funciones especiales realizadas el 18 de agosto en la Sala Mario Soffici del DAC, en Buenos Aires, y el 19 de agosto en el bar Biri Biri, donde el público pudo acercarse a la experiencia audiovisual del proyecto.
Una artista construida alrededor de la “monstruosidad”
El concepto de Monstrua gira alrededor de la alteridad, la diferencia y aquello que escapa de las categorías tradicionales. La obra plantea la monstruosidad como una forma de reivindicar lo extraño, lo híbrido y lo inclasificable.
En ese universo, Lumi-7 representa también una figura que cuestiona la frontera entre lo humano y lo tecnológico. El proyecto plantea qué ocurre cuando una inteligencia artificial deja de ser percibida únicamente como una herramienta y comienza a ocupar un lugar dentro de una propuesta artística.
“Fuera de tu lógica binaria, soy la nueva pregunta necesaria” es una de las frases que sintetizan el concepto de la artista, que también aborda la percepción histórica de aquello que es diferente como una amenaza.
La inteligencia artificial como parte del proceso creativo
Detrás de Lumi-7 están Arbe, responsable de la composición y las letras, y Tucci, encargado de la dirección visual y la estética del personaje. La producción artística se desarrolla bajo el sello Posthuman Records, mientras que las composiciones están registradas en SADAIC a nombre de Arbe.
La propuesta visual contó además con la participación de Cromo AI Creative Co., que contribuyó a desarrollar la narrativa visual y la transformación estética de Lumi-7.
Más que presentar a la inteligencia artificial como un reemplazo de los artistas humanos, sus creadores buscan explorar la relación entre ambos. En ese sentido, Lumi-7 funciona como un experimento sobre los límites de la creación artística y sobre el papel que pueden ocupar las tecnologías generativas en la música.
Con Monstrua, Lumi-7 se incorpora así a un fenómeno cada vez más visible: el surgimiento de personajes y proyectos musicales creados con inteligencia artificial, que abren nuevas posibilidades para la producción artística, pero también plantean preguntas sobre autoría, identidad y el futuro de la música.