Redacción Internacional.- Elegir una película o serie para ver en una plataforma de streaming puede convertirse en una tarea más larga de lo esperado. Una investigación global de mercado de Gracenote señala que los usuarios tardan hasta 14 minutos en decidir qué contenido consumir, mientras que en países como Francia ese tiempo puede alcanzar los 26 minutos.
El fenómeno refleja una creciente fatiga frente al exceso de opciones. La expansión de los catálogos, la multiplicación de plataformas y los estrenos distribuidos en diferentes servicios han hecho que encontrar algo atractivo para ver sea, para muchos usuarios, casi tan difícil como terminar de ver una película.
A esta situación se suma el funcionamiento de los algoritmos de recomendación, que intentan anticipar los gustos de cada espectador, pero no siempre consiguen reducir la incertidumbre. La abundancia de sugerencias puede incluso reforzar el llamado FOMO (Fear Of Missing Out), es decir, el temor a perderse un contenido relevante.
Cuando tener más opciones dificulta elegir
El exceso de alternativas puede generar lo que se conoce como “paradoja de la elección” o “parálisis por análisis”. En lugar de facilitar la búsqueda, una oferta demasiado amplia puede provocar indecisión, ansiedad y agotamiento.
El problema también se relaciona con la forma en que actualmente se distribuyen las producciones. Las series pueden estrenarse semanalmente, mientras que otras llegan completas a los catálogos, lo que obliga al espectador a recordar qué estaba siguiendo, en qué plataforma se encontraba y cuándo se estrenó un nuevo episodio.
Argentina: más suscripciones y nuevas formas de buscar
En Argentina, el fenómeno adquiere una dimensión particular debido a la cantidad de servicios disponibles. Según datos de Kantar Ibope Media, el 21 % de los argentinos tiene una suscripción a una plataforma de streaming, el 12 % cuenta con dos, el 8 % con tres y el 6 % utiliza hasta cuatro servicios, dentro de un mercado estimado en 21 millones de personas.
El entretenimiento es, además, la categoría digital con mayor consumo en el país. En paralelo, los espectadores incorporan nuevas herramientas para intentar resolver la dificultad de encontrar contenido.
Uno de los cambios más significativos es el crecimiento de la inteligencia artificial como herramienta de recomendación. Alrededor del 30 % de los argentinos ya utiliza asistentes de IA, como ChatGPT, para buscar recomendaciones de películas y series, ocho puntos porcentuales más que un año atrás.
El consumo también se desplaza cada vez más hacia los televisores conectados. Durante los últimos dos años, el tiempo dedicado a YouTube en Smart TV aumentó un 45 %, según los datos citados.
La indecisión también tiene un valor para las plataformas
El tiempo que los usuarios pasan navegando sin elegir contenido representa un desafío para las empresas, pero también una oportunidad comercial. Según la investigación, el 19 % de las personas abandona la búsqueda antes de seleccionar algo para ver, porcentaje que aumenta al 29 % entre los jóvenes de 18 a 24 años.
Además, casi la mitad de los suscriptores estaría dispuesta a cancelar su servicio si considera que elegir contenido se vuelve demasiado complicado.
Para reducir esa frustración, las plataformas han incorporado herramientas como la reproducción aleatoria, los avances automáticos y las recomendaciones personalizadas. Sin embargo, la navegación también genera información valiosa sobre el comportamiento de los usuarios.
Cada interacción puede aportar datos sobre sus preferencias: cuánto tiempo permanece una persona frente a una miniatura, qué títulos ignora, qué géneros consulta o qué actores despiertan su interés. Esta información alimenta los algoritmos utilizados para predecir tendencias y determinar qué contenidos destacar o desarrollar.
El catálogo también funciona como espacio publicitario
La organización de los contenidos tampoco es completamente neutral. Las plataformas pueden colocar estratégicamente producciones propias o títulos cuyos derechos representan menores costos en posiciones destacadas de sus interfaces.
A esto se suma la incorporación de tráilers y promociones automáticas, así como anuncios en los planes más económicos. De esta manera, el tiempo que el usuario permanece recorriendo el catálogo puede convertirse en una oportunidad adicional para mostrar publicidad o promocionar determinados contenidos.
La abundancia también cumple otra función: ayuda a reforzar la percepción de valor de la suscripción. Un catálogo amplio puede hacer que el usuario sienta que recibe más por el precio mensual, aunque paradójicamente esa misma cantidad de opciones pueda dificultar la elección.
“Cancelar y regresar”, una nueva forma de consumir streaming
A pesar de las dificultades para encontrar qué ver, la fatiga frente a los catálogos no significa necesariamente un regreso a la televisión tradicional. En cambio, gana terreno una práctica conocida como “cancel and return”, que consiste en contratar una plataforma cuando estrena un contenido de interés y cancelar la suscripción después de verlo.
El comportamiento muestra cómo cambió la relación entre espectadores y servicios de streaming. Para las plataformas, el desafío ya no consiste únicamente en tener una gran cantidad de contenido, sino en conseguir que el usuario encuentre rápidamente algo que quiera ver.
En un mercado cada vez más fragmentado, reducir el tiempo que una persona pasa buscando podría convertirse en uno de los principales retos para las empresas de entretenimiento digital.
