Fue en el 1933 en un gran desfile en la ciudad capital, el cual contaba con la participación de todas las provincias, cuando De windt, al mando de la tropa de Boy Scouts, demostró su notable desempeño con la destreza y sincronización de los ejercicios paramilitares exhibidos por aquellos jovencitos, captando la atención del Presidente Trujillo, quien se levantó desde su asiento en el palco a aplaudir por varios minutos, a pesar de una tenue lluvia que intentaba quitar brillo a esa tarde, sin conseguirlo.