En momentos en que diversos sectores temen un eventual rebrote de coronavirus por el regreso a clases presenciales, los tapones generados por la apertura de colegios llegaron acompañados por el hacinamiento y relajamiento de medidas sanitarias en el transporte colectivo.

Aunque en algunas paradas “el control” verifica que los usuarios hagan filas, usen mascarillas y sólo aborden cuatro pasajeros en cada vehículo del concho, una vez que el auto arranca, las medidas son en muchos casos ignoradas.

Noticas SIN pudo constatar que, en sus recorridos bajo el intenso sol, muchos de los choferes y pasajeros portan la mascarilla, pero sin cubrirse ni la boca y mucho menos la nariz, y otros ni siquiera se preocupan por usarla.