SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Ante la amenaza de bomba por un pasajero supuestamente ebrio, el vuelo 810 de JetBlue tuvo que regresar al Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA), una hora después de haber despegado con destino a Nueva York.

Notificado del percance, las autoridades del aeropuerto adoptaron medidas especiales de seguridad y las operaciones fueron momentáneamente interrumpidas cuando la aeronave aterrizó.

De inmediato, la investigación está centrada en establecer la identidad del pasajero y el tipo de amenaza que hizo a bordo del avión.

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En semejantes circunstancias de peligro, y ante los crecientes antecedentes de acciones terroristas, la tripulación sigue el protocolo de regresar al aeropuerto más cercano.

El convenio de Tokio establece las medidas que deben ser tomadas por infracciones y actos irregulares a bordo de aeronaves en pleno vuelo.

Cuando el Comandante de la aeronave tiene razones fundadas para creer que una  persona ha cometido o está a punto de cometer a bordo una infracción, podrá imponerle las medidas razonables, incluso coercitivas, que sean necesarias:

El objetivo es proteger la seguridad de la aeronave y de las personas y bienes en la misma y mantener el buen orden y la disciplina a bordo.

Además, el convenio autoriza a entregar al infractor a las autoridades competentes o desembarcarla, de acuerdo con  disposiciones establecidas.