El cáncer de páncreas tiene una elevada mortalidad -en torno al 95 por ciento, debido a que, cuando se detecta, suele estar muy avanzado e incluso en estado de metástasis. El reto está, por tanto, en acelerar su diagnóstico y aquí la inteligencia artificial y el aprendizaje automático juegan un papel clave.

Si bien en los últimos años se ha incrementado el conocimiento de este tumor silencioso, de "síntomas camuflados" en sus primeras fases, uno de los objetivos principales sigue siendo el de identificar poblaciones con alto riesgo de desarrollar cáncer de páncreas para incorporarlas a programas de cribaje y detección temprana, y aumentar así la supervivencia de los pacientes.