La ausencia laboral de médicos y enfermeras afectados por covid-19 como parte de la aceleración de contagios de la quinta ola de la pandemia, obliga a doctores a poner mayores esfuerzos para no arriesgar las atenciones de salud de los pacientes en momentos en que diariamente crece el número de internos tanto en camas regulares como en cuidados intensivos por la enfermedad.