Empieza a aflorar el temor de que bandas haitianas instalen estructuras en la República Dominicana para ejecutar operaciones de secuestros.


No es exagerado formarse esa expectativa si tomamos en cuenta indicadores como frecuencia de los secuestros y el incremento de esa práctica criminal, que toca ya a dominicanos.


Uno no quisiera asumir el rol de ave del mal agüero ni de repartir miedo entre quienes escuchan nuestra opinión.