Observando el percance de los últimos días del suministro eléctrico, creo que es necesario hacer un mea culpa colectivo.


No caben las excusas baratas, el enfoque populista ni los pronunciamientos irresponsables.


Lo que ha ocurrido no es un boicot de generadores, como han dicho algunos descerebrados. Eso es imposible e impensable.


Tampoco es problema financiero porque el Gobierno mantiene la deuda prácticamente al día con los productores de energía.