El Sur del país no ha tenido la suerte del Norte ni las oportunidades históricas de desarrollo.


Hay una gran asimetría en lo que respecta al desarrollo social, económico, financiero y empresarial.


Hasta en temas humanos como alimentación, vivienda, transporte, infraestructura y saneamiento, el Norte le lleva la milla al Sur.


La historia, el azar, la visión política y los meandros de la historia se han encargado de marcar esa diferencia.


Y es una pena, pues el sur cuenta con una gran riqueza natural, paisajes alucinantes, de ensueño y tierras productivas subutilizadas.


Los políticos y los presidentes ponen el sur en su agenda solamente cuando necesitan usarlo como cantera de votos.


Por primera vez surge un proyecto de desarrollo serio, viable, ejecutable y rodeado de voluntad política: el desarrollo de Pedernales.


Es una iniciativa en la que el Estado deberá dar el pecho, poner la primera piedra y ofrecer garantías a la inversión.


Vale la pena hacerlo, porque ya es tiempo de derribar esa deuda social acumulada, ya es tiempo de detener la despoblación, ya es tiempo de dar esperanzas al Sur.


Tengo la expectativa de que las fuerzas vivas del país se sumen a favor de ese desarrollo y que el mismo no sea salpicado por la politiquería barata.


Hagamos que llegue el tiempo del Sur. Sería un aporte al desarrollo del país.