El contexto internacional actual: crisis de Rusia y Ucrania, que en realidad es una crisis mundial, más la persistencia de los incrementos de precios, dibujan una situación crítica para la República Dominicana.


Rusia y Ucrania, dos grandes proveedores de materia prima y commodities, están en diálogo sin resultados concretos y sin que se detengan las hostilidades.


Mientras tanto, el incremento en los precios internacionales luce imparable.


Los reportes de la octava semana del año, indican que los precios que suben a mayor velocidad son el petróleo, la urea (el fertilizante más popular), el aceite de soya, la leche, el maíz, el trigo y los fletes.


Se trata de bienes y servicios que impactan muy duramente en la economía dominicana, pues cientos de productos comestibles se fabrican a partir de ellos.


Me quito el sombrero ante la industria manufacturera dominicana, que ha mantenido la cadena de suministro, pese a las grandes contingencias descritas.


Una crisis de precios mezclada con escasez sería una gran desgracia para este país, que por cierto no cuenta con suficiente infraestructura de almacenamiento ante crisis prolongadas. Este es un tema pendiente.


En otras palabras, la advertencia del presidente en el sentido de que esta crisis nos pega duro, debe conducir a la necesidad de la unificación de fuerzas para enfrentarla.


Reducir este problema a la politiquería vernácula, oportunista e irracional, es una muy mala respuesta al país, pero tampoco puede ser una excusa para ineficiencias del gobierno.