Evitar un arbitraje con la concesión de la Autopista del Nordeste es algo sumamente sensato.


La búsqueda de un acuerdo amigable, aunque acarrea un costo para el Estado, evita muchos elementos negativos para la imagen del país.


Uno de ellos es la señal que se envía al mercado y a los inversionistas que enfocan a la República Dominicana como destino para sus capitales.


Las calificadoras de riesgo nos definen como un buen lugar para invertir y ese activo intangible hay que preservarlo.


El llamado peaje sombra se convirtió en algo irritante, las cifras inquietan, no dejan de sorprender y encuentran pocos defensores.


Quienes manejan la concesión tendrán sus explicaciones sobre inversión, beneficios y mantenimiento, que no deja de ser algo simple.


Lo único que debemos decir es que si la Autopista del Nordeste y el Bulevar Turístico del Atlántico pasan a manos del Gobierno, las siguientes peticiones hay tomarlas en cuenta:


-Mantener los niveles de seguridad de la vía.

-Un estricto mantenimiento con parámetros internacionales.

-Reconsiderar el precio de los peajes, pues ya no habrá subsidios de la sombra.

Sería frustrante que en un plazo de tiempo tengamos una vía desrregulada, descuidada, llena de obstáculos, de hoyos y a oscuras, como están casi todas las vías del país.


Esos elementos son de extrema importancia para proteger vidas, que al final del día, es lo más valioso que transita por la carretera. Fuera de ahí cualquier logro valdría poco la pena.