Voces autorizadas de la salud están advirtiendo sobre el terrible riesgo de no tomar medidas firmes ante el rebrote de COVID-19 en el Gran Santo Domingo.

Rubén Peralta, científico dominicano establecido en Qatar, sugiere retornar el encierro en la capital y acelerar la vacunación.


El mismo llama a frenar el relajamiento de las medidas de prevención.


Una población hastiada de restricciones ha salido desbordada a las calles provocando aglomeraciones por doquier y bajo techo.


Si bien esto es una irresponsabilidad colectiva, no menos cierto es que el principio de la autoridad ha fallado.


El Estado, como regulador y guardián del orden, ha sido permisivo y hasta cómplice del desacato.


Hay lugares con alto tráfico de personas donde ya no se toma la temperatura n se dispone de elementos sanitizante para las manos.


La mascarilla deja liberada la nariz, en algunos casos la boca y ya llega a ser un objeto simbólico debajo de la barbilla.


La economía ha comenzado a recuperarse, la demanda aumenta en las cadenas de comercio, la publicidad de bienes y servicios confirma el dinamismo y quizás el gobierno no quiere auspiciar un paso atrás.


Pero, para que el crecimiento económico se sostenga, hay que tener salud y estar vivos. ¿Queremos estadísticas positivas sobre un montón de enfermos y de cadáveres?