El movimiento económico de diciembre y las veladas de la época, después que han amainado los contagios por coronavirus, están provocando terribles embotellamientos en el tráfico en las calles de Santo Domingo.


Tomarse una hora para recorrer tres kilómetros es realmente alarmante, molesto y muy costoso en términos de tiempo, desgaste de partes de vehículos y estrés.


Las autoridades encargadas de las políticas de tránsito deberían lanzar más agentes a las calles para destrabar el tráfico, especialmente en intersecciones de alto congestionamiento.


Básicamente, los grandes problemas se presentan en los desplazamiento sur norte y viceversa, cuando es necesario cruzar arterias como 27 de Febrero y John Kennedy.


Uno observa la ausencia de agentes de tránsito en muchas de las vías que desembocan en esas avenidas.


Todos sabemos que las entidades encargadas del tránsito cuentan con recursos escasos y que en la escala de prioridades de los gobiernos son entes marginales.


Pero gran parte del problema de flujo en las calles está relacionado con inconducta, falta de conciencia ciudadana y a veces hasta prácticas estúpidas de conductores.


Debería llevarse a cabo un amplio operativo, al menos durante las Navidades, retirando obstáculos de las vías, penalizando más las infracciones e interviniendo con agentes sensatos que desatan nudos.


Los ciudadanos estaríamos agradecidos sin INTRANT, Digesset y los ayuntamientos nos libran de este estrés en navidades.