Experta advierte que cambios de conducta pueden ser señales de abuso sexual en niños y adolescentes
La especialista recomienda comenzar la prevención del abuso sexual desde los tres años, enseñando a los niños sobre sus partes privadas.
Santo Domingo.- La especialista en orientación familiar Rafaela Burgos advirtió que ciertos cambios en la conducta de los niños y adolescentes pueden ser señales de alerta ante posibles situaciones de abuso sexual, por lo que recomendó a padres, maestros y cuidadores prestar atención a variaciones en el comportamiento infantil.
Durante su participación en el segmento Anillo Familiar del programa El Despertador, Burgos explicó que los menores pueden manifestar señales conductuales cuando atraviesan situaciones que los afectan emocionalmente.
Entre estas señales mencionó que un niño que normalmente es activo y participativo podría volverse retraído, aislarse o mostrar mayor angustia y nerviosismo de lo habitual.
Según la experta, también pueden registrarse cambios en aspectos como el sueño, la alimentación, el apetito y la forma en que el niño se relaciona con otras personas.
No obstante, aclaró que estas señales por sí solas no confirman que exista abuso sexual, pero sí deben tomarse en cuenta y motivar a los adultos a prestar mayor atención al bienestar del menor.
Señales de alerta en niños
Señales de alerta en niños
Abuso sexual y entorno cercano
El abuso sexual suele ocurrir con personas cercanas.
Burgos explicó que uno de los aspectos más complejos de este problema es que, en muchos casos, el abuso sexual ocurre con personas cercanas al entorno del niño o adolescente.
Indicó que con frecuencia se tiende a pensar que familiares, amigos o personas conocidas no serían capaces de cometer este tipo de actos, lo que dificulta identificar a tiempo situaciones de riesgo.
Siempre pensamos que las personas cercanas son incapaces de hacer algo así, pero no hay un prototipo de abusador. Cualquiera puede abusar sexualmente de un niño”, señaló.
Asimismo, advirtió que otro mito común es creer que una persona considerada responsable, amable o respetada en su entorno no podría cometer abuso sexual.
La especialista subrayó que este tipo de creencias puede impedir que los adultos reconozcan señales de alerta en el entorno familiar o social del menor.
Prevención desde edades tempranas
La prevención puede comenzar desde los tres años.
La experta explicó que la prevención del abuso sexual infantil puede comenzar desde edades tempranas, incluso desde los tres años, cuando el niño ya tiene capacidad de verbalizar.
En ese sentido, recomendó enseñar a los menores cuáles son sus partes privadas y explicarles que nadie puede tocarlas, salvo en situaciones específicas como el baño o una revisión médica, siempre bajo la supervisión de un adulto responsable.
De acuerdo con Burgos, esta orientación permite que los niños aprendan a identificar la diferencia entre un contacto adecuado y uno inapropiado.
Además, destacó la importancia de que los menores sepan que pueden hablar con sus padres u otros adultos de confianza si alguna situación los hace sentir incómodos, avergonzados o asustados.
El silencio por miedo
El silencio y el miedo
El silencio de los niños muchas veces está relacionado con el miedo.
La especialista explicó que muchos niños no denuncian situaciones de abuso porque la persona agresora suele ser una figura de autoridad o alguien a quien se les ha enseñado a respetar y obedecer.
En estos casos, el menor puede sentirse confundido, temeroso o incapaz de expresar lo que está ocurriendo.
Por esta razón, Burgos recomendó a los padres fomentar un ambiente de confianza en el hogar y enseñar a los niños que pueden comunicar cualquier situación que los haga sentir incómodos.
También enfatizó que si un adulto no presta atención a la primera denuncia del menor, este debe sentirse motivado a seguir contándolo hasta que alguien lo escuche y actúe.
Es importante que el niño sepa que si un adulto no le cree, debe seguir diciéndolo hasta que alguien lo escuche y haga algo al respecto”, concluyó.