Cómo los duelos influyen en el control del peso

Virginia Pérez, psicóloga, afirma que problemas emocionales como ansiedad y estrés pueden influir en el peso, afectando la relación con la comida.

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Santo Domingo. – La psicóloga y terapeuta familiar Virginia Pérez aseguró que los problemas emocionales pueden influir directamente tanto en el aumento como en la pérdida de peso, especialmente cuando existen altos niveles de ansiedad, estrés, duelos o conflictos emocionales no resueltos.

Durante una entrevista en el programa El Despertador, la especialista explicó que, aunque la alimentación y el ejercicio siguen siendo factores fundamentales para mantener un peso saludable, las emociones juegan un papel determinante en la relación de muchas personas con la comida.

«Hay personas que hacen ejercicio y llevan planes alimenticios, pero se boicotean emocionalmente. Muchas veces, el problema no es físico, sino emocional”, sostuvo.

“No todo es hambre”

Pérez indicó que uno de los errores más frecuentes es confundir el hambre real con necesidades emocionales.

«Cuando usted tiene hambre de verdad, se come lo que haya. Pero cuando dice que quiere específicamente pizza, chocolate o hamburguesa, eso no es hambre, es una necesidad emocional», afirmó.

  • Según explicó, el cerebro tiende a buscar alimentos asociados al placer —como dulces, carbohidratos o alcohol— cuando detecta tristeza, ansiedad o agotamiento emocional.

«Los neurotransmisores buscan aquello que produce placer inmediato y ahí aparecen las compulsiones alimenticias”, señaló.

Duelos y rupturas afectan el peso

La especialista también explicó por qué algunas personas adelgazan y otras aumentan de peso tras atravesar pérdidas familiares, rupturas sentimentales o situaciones traumáticas.

«Muchas personas somatizan las emociones en el estómago. Algunas pierden totalmente el apetito y otras desarrollan compulsión por comer”, indicó.

Agregó que los llamados “atracones emocionales” suelen aparecer luego de conflictos de pareja, problemas laborales o episodios de ansiedad intensa.

«Hay gente que rompe semanas o meses de disciplina alimenticia en una sola noche por una situación emocional”, explicó.

El peligro de la culpa

Pérez advirtió que uno de los mayores errores después de un episodio de ansiedad alimentaria es castigarse emocionalmente.

«La culpa destruye el proceso. La persona comienza a decir que no tiene fuerza de voluntad, se afecta la autoestima y abandona todo el esfuerzo que había hecho”, expresó.

En ese sentido, recomendó evitar pensamientos extremistas y retomar los hábitos saludables sin esperar “el próximo lunes”.

«No hay que esperar al lunes para comenzar. Se puede empezar cualquier día, pero de forma gradual y sin castigarse”, dijo.

Redes sociales y críticas afectan la autoestima

La terapeuta también abordó el impacto emocional de las críticas sobre el peso corporal, especialmente a través de redes sociales y comentarios familiares.

«Hay personas que saludan diciendo: ‘¡Qué gordo estás!’ o ‘¡Qué flaca te ves!’, sin saber lo que emocionalmente vive esa persona”, manifestó.

Indicó que muchas personas desarrollan inseguridades profundas debido a comentarios sobre su apariencia física, afectando directamente su autoestima.

«Cuando tu autoestima no está equilibrada, cualquier comentario puede impactarte emocionalmente”, sostuvo.

Obesidad y vida sexual

Pérez afirmó, además, que el sobrepeso puede afectar tanto el rendimiento sexual como la autoestima íntima de las personas.

«Muchas mujeres no logran disfrutar plenamente de su sexualidad porque están más pendientes de sus estrías, celulitis o del peso que de vivir el momento”, explicó.

Añadió que mantener hábitos saludables mejora no solo la salud física, sino también la seguridad personal y la confianza emocional.

Hábitos aprendidos desde la infancia

La especialista destacó que muchos problemas alimenticios tienen origen en patrones aprendidos durante la niñez.

«Nos criaron escuchando frases como: ‘No dejes nada en el plato’. Aunque el cuerpo ya estaba lleno, aprendimos a seguir comiendo”, explicó.

Según dijo, esos comportamientos suelen mantenerse en la adultez y muchas veces requieren acompañamiento terapéutico para ser modificados.

“El cuerpo necesita movimiento”

Finalmente, Pérez insistió en la importancia de incorporar actividad física a la rutina diaria, aunque sea de manera moderada.

«Caminar 25 minutos ya genera beneficios emocionales y físicos. El cuerpo necesita movimiento porque todo lo que no se mueve se atrofia”, afirmó.

La especialista llamó a priorizar el autocuidado y la salud emocional como parte fundamental de cualquier proceso de pérdida o control de peso.