El abogado y exdiplomático Josué Fiallo advirtió que Haití continúa sumergido en una profunda crisis de seguridad y gobernabilidad, pese al despliegue de la nueva fuerza internacional respaldada por Naciones Unidas, al considerar que actualmente “no existen condiciones reales” para celebrar elecciones en esa nación.
Durante una entrevista en el programa El Despertador, Fiallo aseguró que el principal reto sigue siendo el control territorial que mantienen las bandas armadas en gran parte del país.
“El desafío haitiano sigue siendo el mismo de hace mucho tiempo. Hay una crisis multidimensional de seguridad, política, económica y medioambiental”, afirmó.
El exdiplomático explicó que la nueva Fuerza de Supresión de Pandillas impulsada por Naciones Unidas busca crear condiciones mínimas de seguridad para que Haití pueda organizar elecciones antes de finalizar el año, como ha planteado el gobierno haitiano.
Sin embargo, consideró que el panorama actual hace prácticamente imposible ese objetivo.
“Con las condiciones actuales y con las perspectivas inmediatas no hay posibilidad de tener elecciones en Haití. O sea, eso simplemente no es posible”, sostuvo.
Fiallo señaló que mientras las bandas continúen dominando territorios estratégicos, cualquier proceso electoral carecería de legitimidad y control institucional.
“¿Quién va a controlar quién va a llegar a votar? Las bandas lo van a hacer”, expresó.
El jurista también alertó sobre las limitaciones que enfrenta la misión internacional, especialmente por la falta de financiamiento y el lento despliegue militar.
“La fuerza debe tener unos 5,500 hombres. Creo que el primer contingente no llega a 1,000”, indicó, al tiempo que recordó que menos del 30 % de los recursos necesarios habían sido garantizados hasta el momento.
Aunque reconoció que las bandas continúan ganando terreno en algunas zonas, Fiallo evitó calificar como un fracaso la nueva intervención internacional.
“Yo no me pondría pesimista y diría que va a fracasar”, manifestó.
No obstante, admitió que la situación sigue siendo extremadamente delicada y que el éxito dependerá de que la comunidad internacional mantenga respaldo político, financiero y militar sostenido.
“Hay una lucha, hay una batalla que se está librando”, concluyó.