Santo Domingo. – La Iglesia católica calificó como un acto de “crueldad” la deportación de mujeres haitianas recién paridas y cuestionó los controles migratorios implementados en hospitales públicos, al considerar que estas medidas ponen en riesgo la salud y la vida de madres y recién nacidos.
Iglesia denuncia riesgo para madres y recién nacidos
El director de Cáritas de la Arquidiócesis de Santo Domingo, sacerdote Abraham Apolinario, afirmó que las acciones ejecutadas contra mujeres embarazadas y parturientas no contribuyen a resolver la situación migratoria y generan consecuencias humanitarias preocupantes.
“Hemos estado creando una situación de miedo y esto es lo que le estamos pidiendo al gobierno, que se detenga esto que consideramos nosotros un abuso, es una crueldad”, expresó el religioso, quien aseguró haber sido testigo de casos de mujeres que evitan acudir a los centros de salud por temor a ser detenidas y deportadas.
Durante una entrevista en el programa El Despertador, Apolinario sostuvo que esta situación ha provocado que algunas embarazadas opten por dar a luz fuera del sistema sanitario. “Hay mujeres que están dando a luz en sus casas”, indicó, al tiempo que denunció que se han registrado complicaciones médicas e incluso la muerte de recién nacidos en condiciones precarias de atención.
Críticas a las deportaciones tras el parto
El sacerdote también cuestionó las deportaciones de mujeres que acaban de dar a luz y recordó que, según su interpretación, la Ley General de Migración contempla restricciones para este tipo de procedimientos. “Está prohibido que se deporten mujeres embarazadas, envejecientes, menores de edad separado de sus padres”, afirmó.
- Asimismo, rechazó el argumento de que la mayoría de las haitianas llegan al país únicamente para parir.
“Eso es falso totalmente”, dijo, tras asegurar que muchas de estas mujeres residen y trabajan en territorio dominicano junto a sus familias.
Reclamo por controles en maternidades
El representante de Cáritas lamentó que las autoridades no hayan acogido los reclamos realizados por la Iglesia y otras organizaciones religiosas para retirar los controles migratorios de las maternidades. “No nos escucha, pero tenemos que seguir hablando”, manifestó.
A pesar de ello, aseguró que la Iglesia continuará denunciando lo que considera violaciones a la dignidad humana y a los derechos fundamentales de las personas migrantes, especialmente de las mujeres embarazadas y recién paridas.