SANTO DOMINGO. – La psicóloga y experta en belleza Ellus Zulbarán advirtió que la preocupación excesiva por supuestos defectos físicos puede ser un signo del trastorno dismórfico corporal, una condición de salud mental que lleva a las personas a obsesionarse con aspectos de su apariencia que, en muchos casos, son mínimos o incluso inexistentes.

Durante una entrevista en el programa El Despertador, Zulbarán explicó que quienes padecen este trastorno suelen fijar toda su atención en una parte específica del rostro o del cuerpo, al punto de evitar salir de casa, relacionarse con otras personas o participar en actividades sociales por temor a ser juzgados.

«Muchas veces eso que la persona percibe como un gran defecto es imperceptible o simplemente no existe, pero para quien lo padece es completamente real», señaló.

Señales del trastorno dismórfico corporal

La especialista indicó que el auge de los procedimientos estéticos y la facilidad para acceder a ellos hacen aún más importante identificar esta condición antes de realizar cualquier intervención física.

Explicó que muchos pacientes llegan con expectativas alejadas de la realidad y presionan a los profesionales para modificar rasgos que no requieren cambios.

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En ese sentido, destacó que numerosos cirujanos plásticos y especialistas en medicina estética ya trabajan junto a psicólogos y psiquiatras antes de aceptar determinados procedimientos, con el objetivo de evaluar si el paciente presenta una distorsión de su imagen corporal.

Redes sociales y filtros digitales

Zulbarán sostuvo que gran parte de esta presión proviene de las redes sociales y de los estándares de belleza impuestos por figuras públicas e influenciadores, lo que ha llevado a muchas personas a buscar labios, pómulos o cuerpos similares a los que observan en internet, sin considerar los riesgos para su salud.

Asimismo, recordó que ningún rostro ni cuerpo es completamente perfecto y que, aunque existen desproporciones que pueden corregirse mediante procedimientos estéticos, es necesario diferenciar entre una mejora razonable y una obsesión que pone en riesgo el bienestar físico y emocional.

La psicóloga también alertó sobre el impacto que tienen los filtros digitales y la inteligencia artificial en la percepción de la imagen personal.

Explicó que estas herramientas pueden modificar el rostro y el cuerpo hasta crear una versión irreal de la persona, lo que puede reforzar sentimientos de insatisfacción.

«Lo que no es normal es pensar que tú eres esa persona creada por los filtros y divorciarte de quien realmente eres», expresó.

Reveló además que hace varios años decidió dejar de utilizar filtros en sus redes sociales como una forma de promover la aceptación personal.

Cuándo buscar ayuda profesional

Durante la entrevista, Zulbarán recomendó buscar ayuda profesional cuando la preocupación por la apariencia comienza a afectar la vida cotidiana, las relaciones sociales o la autoestima.

También exhortó a familiares y amigos a acompañar con empatía a quienes atraviesan esta situación, evitando minimizar lo que sienten, ya que para la persona el defecto percibido es completamente real.

Como profesional de la micropigmentación, afirmó que con frecuencia rechaza realizar procedimientos cuando identifica expectativas irreales o cambios que considera poco éticos o perjudiciales para el paciente.

«Una cosa es mejorar y otra cosa es cambiar», concluyó la especialista, al insistir en que cualquier procedimiento estético debe realizarse por razones saludables y no como respuesta a una percepción distorsionada del propio cuerpo.