Santo Domingo.– La psicóloga Rafaela Burgos afirmó que la constante exposición a imágenes e informaciones sobre tragedias, como la ocurrida recientemente en Venezuela tras los terremotos, puede generar una sobrecarga emocional en las personas, por lo que recomendó establecer límites en el consumo de contenidos para proteger la salud mental.

Durante su participación en el segmento «El Anillo Familiar» del programa El Despertador, la especialista explicó que, ante situaciones de desastre, se activa de manera natural la empatía, una respuesta emocional que lleva a las personas a identificarse con el sufrimiento ajeno y a buscar formas de ayudar.

«Cuando ocurre una tragedia como esta, sentimos la necesidad de hacer algo. Eso no solo responde a la empatía, sino también a una forma de disminuir la sensación de impotencia que generan estos acontecimientos», señaló.

Burgos indicó que colaborar con las víctimas, ya sea mediante donaciones o cualquier otra forma de apoyo, permite que las personas sientan que están aportando a aliviar el sufrimiento, lo que también contribuye a reducir la ansiedad que provoca presenciar este tipo de situaciones.

Empatía, ansiedad y sensación de impotencia

Sin embargo, advirtió que existe un riesgo cuando las personas permanecen conectadas de forma permanente a las redes sociales y a los medios de comunicación, siguiendo cada detalle de la tragedia.

Según explicó, la sobreexposición puede provocar un fenómeno conocido en psicología como trauma vicario, en el que quienes observan constantemente el sufrimiento de otros terminan experimentando emociones similares a las de las víctimas, aun sin haber vivido directamente el hecho.

«La persona altamente empática termina sintiendo que está viviendo la tragedia en carne propia. Cada imagen, cada video y cada testimonio aumentan esa carga emocional hasta producir agotamiento y ansiedad», manifestó.

La especialista indicó que este tipo de exposición continua puede afectar el bienestar psicológico, especialmente cuando la persona no tiene ninguna posibilidad real de intervenir para cambiar lo ocurrido.

Riesgos de la sobreexposición informativa

Frente a ese escenario, recomendó practicar el autocuidado emocional mediante la reducción del tiempo dedicado a consumir información relacionada con tragedias.

Medidas de autocuidado emocional

Entre las medidas sugeridas figuran limitar el uso de redes sociales, evitar seguir minuto a minuto acontecimientos que escapan del control personal, buscar actividades recreativas, compartir con familiares y amigos, descansar adecuadamente y centrar la atención en los aspectos positivos de la vida cotidiana.

«No todo tenemos que saberlo. Si ya hicimos lo que estaba a nuestro alcance para ayudar, seguir consumiendo información de manera constante no cambia la situación y sí puede hacernos daño», explicó.

Burgos concluyó que mantener el equilibrio entre la solidaridad y el cuidado de la salud mental resulta esencial para enfrentar este tipo de acontecimientos sin afectar el bienestar emocional.