Santo Domingo.– El director de Investigación del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), Carlos Sanlley, afirmó que el sargazo no debe verse únicamente como un problema ambiental que afecta las playas y el turismo, sino como una oportunidad para desarrollar una industria capaz de generar nuevos materiales, productos y soluciones sostenibles para el país.

Durante una entrevista este jueves en el programa El Despertador, el investigador aseguró que desde 2018 el Intec ha impulsado la idea de transformar la llegada masiva de esta macroalga en una ventaja para la República Dominicana mediante investigaciones científicas enfocadas en su aprovechamiento.

«El sargazo no es un problema, sino una oportunidad para la República Dominicana», expresó.

Predicción del sargazo en costas dominicanas

Sanjay explicó que el Intec lidera, junto a otras diez universidades dominicanas, una red interuniversitaria dedicada exclusivamente a la investigación del sargazo, cuyos trabajos se concentran en tres áreas principales: el monitoreo y la predicción de su llegada, la valorización de la biomasa y el desarrollo de una gestión integral del fenómeno.

Uno de los proyectos más avanzados busca predecir con hasta 48 horas de anticipación cuáles playas serán impactadas por el sargazo.

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Para ello, los investigadores utilizan imágenes satelitales, drones y modelos matemáticos que permiten estudiar el comportamiento de las corrientes marinas y el desplazamiento de las grandes masas de algas.

El objetivo es ofrecer información oportuna a hoteles, autoridades y comunidades costeras para prepararse antes de que el sargazo llegue a la orilla.

No obstante, reconoció que todavía existen limitaciones para rastrear el alga cuando se encuentra a más de 100 kilómetros de la costa, especialmente al ingresar al Canal de la Mona, donde las corrientes marinas son altamente variables.

Bioplásticos y fertilizantes con sargazo

El científico destacó que el mayor potencial del sargazo está en su aprovechamiento industrial.

Reveló que los investigadores dominicanos ya han desarrollado prototipos de ladrillos, concreto, bioplásticos, biofertilizantes, bioestimulantes y paneles similares al plywood, fabricados con esta biomasa.

Indicó que uno de los proyectos más avanzados es la producción de bioplásticos, que ya dejó la etapa de laboratorio y actualmente se encuentra en fase de pruebas a escala industrial.

También informó que el biofertilizante desarrollado por Intec ya puede producirse en grandes volúmenes para ser utilizado en cultivos agrícolas, especialmente en sistemas de producción orgánica.

Asimismo, explicó que el material sobrante del procesamiento del sargazo también podría emplearse para fabricar paneles utilizados en la construcción y la industria del mueble, reduciendo al mínimo los desperdicios.

Sanlley aclaró que el sargazo útil es el que se recoge antes de llegar a la costa.

Explicó que, una vez permanece en la playa, comienza un proceso de descomposición provocado por los organismos que viven en la biomasa, lo que reduce significativamente sus posibilidades de aprovechamiento industrial.

Por ello, insistió en que la estrategia debe enfocarse en capturarlo en alta mar antes de que llegue al litoral.

Aunque en el país existen empresas privadas que realizan recolección marítima del sargazo, el investigador reconoció que la capacidad instalada todavía resulta insuficiente frente a las enormes cantidades que llegan cada año.

Mencionó a las empresas SOS Carbon y Alganova, que cuentan con embarcaciones y sistemas para recoger el alga en el mar, aunque admitió que la diferencia entre la capacidad de esas operaciones y las miles de toneladas que arriban al Caribe sigue siendo enorme.

Sanlley consideró indispensable que el Gobierno defina una política nacional sobre el manejo del sargazo.

Aunque reconoció que existe una mesa interinstitucional integrada por el Estado, la academia y el sector privado, indicó que hace tiempo no se reúne y que todavía el país carece de una estrategia clara sobre qué hacer con el sargazo y cómo aprovecharlo.

A su juicio, el Estado debe establecer si será tratado como un desecho especial o peligroso, ya que esa clasificación definiría la forma de transportarlo, almacenarlo y procesarlo.

Asimismo, planteó que instituciones como la Armada Dominicana podrían desempeñar un papel más activo en la recolección del sargazo en alta mar, tomando como referencia la experiencia de México, donde la Marina coordina esas operaciones.

El investigador reconoció que el sector turístico es uno de los más afectados por la llegada del sargazo, pero sostuvo que no puede asumir por sí solo el costo de combatir el fenómeno.

Explicó que muchos hoteles invierten recursos para limpiar sus playas e instalar barreras marinas que retienen el sargazo antes de llegar a la costa, mientras las playas públicas permanecen cubiertas por falta de recursos para su limpieza.

Consideró que enfrentar el problema requiere una alianza permanente entre el Gobierno, la academia y la empresa privada.

Sanlley advirtió que actualmente existen alrededor de 50 millones de toneladas de sargazo flotando en el Atlántico y el Caribe, una cifra sin precedentes.

Indicó que la comunidad científica aún no logra determinar con precisión qué factores explican las variaciones anuales en la cantidad de sargazo, debido a la influencia de múltiples variables, como el aumento de la temperatura del océano, las emisiones de carbono, el aporte de nutrientes desde África y el Amazonas, la radiación solar y las corrientes marinas.

También señaló que fenómenos meteorológicos, como tormentas tropicales y huracanes, pueden modificar inesperadamente la trayectoria de las grandes masas de algas.

Pese a ello, afirmó que el Caribe seguirá enfrentando importantes arribazones de sargazo y que el desafío consiste en dejar de verlo exclusivamente como una amenaza ambiental para convertirlo en una fuente de innovación, desarrollo tecnológico y oportunidades económicas para la República Dominicana.