Santo Domingo. – El silencio prolongado dentro de una relación de pareja no siempre representa un espacio para reflexionar o calmar las emociones, cuando se utiliza para ignorar, manipular o castigar a la otra persona.
Esto puede convertirse en una forma de violencia emocional que deteriora la comunicación, afecta la intimidad y pone en riesgo la estabilidad familiar.
Así lo afirmó la psicóloga, terapeuta familiar y coach sexual Virginia Pérez, quien explicó que este comportamiento suele aparecer cuando la relación ya arrastra conflictos no resueltos, sentimientos de frustración y una desconexión emocional entre ambos miembros de la pareja.
Cuando llega el silencio a una relación es porque, generalmente, ya existe un desgaste previo. Las personas no se sienten escuchadas, comprendidas ni valoradas y prefieren callar antes que seguir intentando comunicarse», expresó.
Silencio castigador y violencia emocional
La especialista señaló que, en muchos casos, el silencio deja de ser una pausa saludable para convertirse en una herramienta de manipulación y control.
Indicó que esta conducta es utilizada con frecuencia como una forma de castigo hacia la pareja, especialmente cuando una de las partes sabe que la otra necesita dialogar para resolver los conflictos.
Virginia Pérez aclaró que es importante diferenciar el silencio que surge por la necesidad de tranquilizarse o procesar una situación del llamado «silencio castigador», que consiste en ignorar deliberadamente a la pareja.
Explicó que acciones como evitar responder, continuar utilizando el teléfono celular mientras el otro intenta conversar o mostrar indiferencia de manera intencional generan sentimientos de rechazo, frustración y desvalorización.
Cuando ignoramos a la otra persona de forma consciente, estamos hablando de una conducta que puede considerarse violencia emocional», afirmó.
La terapeuta recomendó abordar los problemas desde el momento en que aparecen, evitando acumular resentimientos que posteriormente terminen explotando.
En ese sentido, aconsejó expresar las emociones con respeto y sinceridad, explicando cómo determinadas acciones afectan a la pareja, en lugar de recurrir a los reproches o al distanciamiento.
También destacó la importancia de buscar el momento adecuado para conversar y fomentar una comunicación asertiva que permita resolver las diferencias antes de que el malestar se convierta en una crisis mayor.
«Cuando vamos guardando molestias, llega un momento en que explotamos y el daño suele ser mucho mayor», sostuvo.
Impacto en la intimidad y los hijos
Durante la entrevista, Pérez explicó que la falta de comunicación repercute directamente en la intimidad de la pareja.
Aseguró que la sexualidad funciona como un reflejo del estado emocional de la relación.
«La sexualidad es un termómetro de cómo está la relación de pareja. La forma en que nos tratamos durante el día se refleja en la intimidad», indicó.
La especialista explicó que muchas mujeres necesitan sentirse escuchadas, respetadas y valoradas para lograr una verdadera conexión emocional y sexual, mientras que, por lo general, los hombres suelen establecer esa conexión con mayor rapidez desde el plano físico, aunque también requieren sentirse aceptados y apreciados.
Según dijo, esa diferencia provoca que muchas veces los conflictos permanezcan sin resolverse, ya que uno de los miembros considera que la reconciliación íntima solucionó el problema, mientras que el otro continúa cargando el malestar emocional.
Virginia Pérez advirtió que el silencio constante entre los padres no solo afecta la relación de pareja, sino también el desarrollo emocional de los hijos.
Explicó que los niños aprenden la manera de relacionarse observando el comportamiento de sus padres y, en muchos casos, terminan reproduciendo esos mismos patrones en sus futuras relaciones.
«Los hijos aprenden que el silencio es una forma de resolver los conflictos y luego repiten ese comportamiento cuando forman sus propias parejas», señaló.
La terapeuta insistió en que las parejas no deben esperar a que el deterioro sea irreversible para buscar apoyo profesional.
Indicó que acudir a terapia no necesariamente requiere que ambos miembros asistan desde el inicio, ya que el proceso puede comenzar con una sola persona y, a partir de ahí, generar cambios positivos en la dinámica de la relación.
Asimismo, alertó que el silencio puede pasar de durar unas horas a convertirse en días, semanas o incluso meses de distanciamiento, aumentando el riesgo de ruptura de la relación.
«La comunicación sigue siendo la herramienta más poderosa para prevenir el resentimiento, fortalecer el vínculo afectivo y construir relaciones de pareja saludables», concluyó la especialista.
