Santo Domingo. La psicóloga Rafaela Burgos aseguró que desarrollar el autocontrol es una herramienta fundamental para mantener relaciones interpersonales saludables y evitar conflictos que, en muchos casos, pueden terminar afectando la vida familiar, laboral e incluso tener consecuencias legales.
Durante su participación en el segmento Anillo Familiar de El Despertador, la especialista explicó que el autocontrol es la capacidad de regular las emociones, la conducta y los impulsos para tomar decisiones conscientes, en lugar de reaccionar de manera automática ante situaciones de tensión.
«El autocontrol es actuar y no reaccionar. La reacción es automática; la acción implica pensar, reflexionar y decidir qué es lo que más nos conviene hacer», expresó.
Burgos señaló que muchas discusiones de pareja, conflictos familiares y enfrentamientos cotidianos podrían evitarse si las personas dedicaran unos segundos a pensar en las consecuencias de sus acciones antes de responder impulsivamente.
Como ejemplo, indicó que cuando una persona siente deseos de gritar, insultar o agredir durante una discusión, lo primero que debe hacer es preguntarse qué ocurrirá si actúa de esa manera y si las consecuencias serán realmente las que desea obtener.
La especialista explicó que el mismo autocontrol que muchas personas ejercen frente a un jefe para evitar problemas laborales debe aplicarse también en la relación con la pareja, los hijos y durante situaciones cotidianas, como conducir en el tránsito o interactuar con otras personas.
Asimismo, advirtió que estar de mal humor no justifica actuar de forma agresiva ni descargar las emociones sobre quienes están alrededor.
«Identificar que estoy teniendo un mal día, que estoy enojada o frustrada, es el primer paso para regular esa emoción y evitar que el impulso controle mi conducta», sostuvo.
Burgos agregó que muchas personas que protagonizan hechos violentos terminan arrepintiéndose minutos después porque actuaron dominadas por la emoción del momento y no por una decisión consciente.
En ese sentido, indicó que el arrepentimiento demuestra que sí era posible actuar de otra manera y exhortó a utilizar esa reflexión antes de reaccionar impulsivamente.
La psicóloga también desmontó la creencia de que quien grita más fuerte, responde primero o agrede con mayor intensidad demuestra fortaleza.
A su juicio, ese comportamiento refleja precisamente lo contrario: una falta de regulación emocional y de autocontrol.
«Eso no es valentía; es impulsividad. La verdadera fortaleza está en saber dominarse y elegir la mejor forma de responder«, afirmó.
Burgos aclaró además que guardar silencio durante una discusión no significa rendirse ni aceptar tener menos razón, sino elegir el momento más adecuado para abordar el conflicto cuando ambas partes estén en condiciones de dialogar.
«No se trata de callarse siempre ni de aceptar todo; se trata de decidir qué me conviene decir o hacer en ese momento y no dejar que la situación decida por mí», explicó.
Como estrategia para fortalecer el autocontrol, recomendó practicar la autorreflexión, identificar las emociones antes de actuar y hacer una pausa cuando se perciba que el enojo está aumentando.
Comparó ese proceso con un semáforo en amarillo, que invita a detenerse antes de avanzar, y también con escribir un correo electrónico en un momento de molestia y dejarlo reposar antes de enviarlo.
«Muchas veces, cuando vuelves a leerlo horas después, descubres que eso que ibas a decir no te convenía a ti mismo», comentó.
Finalmente, Burgos exhortó a las personas a desarrollar de forma progresiva la capacidad de gestionar sus emociones, al considerar que el autocontrol no solo mejora las relaciones interpersonales, sino que también protege la salud emocional, la imagen personal y evita conflictos que pueden tener consecuencias duraderas.