Santo Domingo. La terapeuta del desarrollo infantil Gloria Molina exhortó a las familias a aprovechar las vacaciones escolares para fortalecer los lazos afectivos con sus hijos y crear experiencias que contribuyan a su desarrollo emocional, social y cognitivo, más allá de realizar actividades costosas o regalar juguetes.
Durante su participación en el segmento La Pizarra de El Despertador, Molina explicó que los recuerdos que permanecen en la vida de una persona no suelen estar relacionados con bienes materiales, sino con el tiempo de calidad compartido junto a sus seres queridos.
«Cuando crecemos no recordamos el juguete que nos compraron, sino el tiempo que compartimos con nuestros padres, abuelos y familiares», expresó.
La especialista señaló que las vacaciones representan una oportunidad para transformar las actividades cotidianas en experiencias significativas de aprendizaje y conexión familiar.
Entre las recomendaciones mencionó sembrar una planta, organizar búsquedas del tesoro dentro del hogar, construir juegos con materiales reciclados, visitar parques, cocinar en familia o involucrar a los niños en las compras del supermercado.
Explicó que, a través de estas actividades, los menores desarrollan habilidades sin necesidad de recurrir a métodos tradicionales de enseñanza.
«Cuando esperan su turno para subir a un columpio están aprendiendo autorregulación; cuando preparan una receta trabajan las matemáticas; y cuando van al supermercado también fortalecen el lenguaje y muchas otras habilidades», indicó.
Molina afirmó que durante el año escolar muchos niños mantienen agendas cargadas entre clases, terapias y actividades extracurriculares, por lo que consideró importante que durante las vacaciones también dispongan de tiempo libre para explorar, aburrirse y desarrollar su creatividad.
«El niño necesita aburrirse, necesita descubrir cosas nuevas y salir un poco de la rutina», sostuvo.
Asimismo, hizo un llamado a los padres a priorizar el tiempo compartido con sus hijos por encima de las pantallas y las obligaciones laborales.
Aseguró que dedicar diariamente al menos media hora de atención exclusiva, jugando con ellos y sin distracciones tecnológicas, favorece el desarrollo de niños emocionalmente sanos.
«Un niño necesita que su mamá, su papá o sus figuras cercanas le dediquen tiempo de calidad. Con solo media hora al día de juego compartido, lejos de las pantallas, ya estamos fortaleciendo su bienestar emocional», afirmó.
Respecto al uso de dispositivos electrónicos durante el período de vacaciones, Molina insistió en que los adultos deben dar el ejemplo y establecer límites claros sobre el tiempo que los menores permanecen frente a celulares, tabletas o televisores.
La especialista recordó que el uso excesivo de pantallas puede afectar el desarrollo infantil, por lo que recomendó que, en caso de utilizarlas, sea únicamente por períodos controlados y con fines específicos.
«No podemos pedirle a un niño que deje el teléfono si nosotros mismos pasamos todo el tiempo mirando una pantalla. El ejemplo comienza por los adultos», puntualizó.
Finalmente, invitó a las familias a aprovechar las vacaciones para crear recuerdos positivos que perduren en el tiempo y fortalezcan el vínculo con sus hijos, al considerar que esas experiencias serán las que realmente dejarán huellas en su desarrollo y en su historia familiar.