SANTO DOMINGO. – Muchas de las reacciones intensas que se producen en la vida cotidiana no necesariamente tienen que ver con la persona que está al frente, sino con heridas emocionales del pasado que aún no han sanado, explicó la psicóloga Ellus Zulbarán durante el segmento «Bella por dentro y por fuera» de El Despertador.
La especialista señaló que una palabra, un gesto o una acción pueden despertar emociones profundas en quienes arrastran experiencias no resueltas.
«Los seres humanos somos un cúmulo de experiencias. Dentro de esa experiencia también viene el cúmulo de las heridas».
Explicó que cuando una herida permanece abierta, cualquier interacción puede convertirse en un detonante.
«A través de aquello que vienes arrastrando y que no está sano en este momento, cualquier persona o conexión o vinculación nueva en tu vida, si aquella herida no está resuelta o sana, te detona, te acciona, te hace sentir, como dicen por ahí, que te tocan la llaga y tal cual reaccionas».
La psicóloga indicó que estas situaciones pueden presentarse en una entrevista de trabajo, una primera cita o incluso al conocer nuevas personas.
«Hay personas que se alteran de manera mayúscula donde tú te puedes crear, ¿qué pasó aquí? ¿Qué fue lo que hice? Para que esta persona reaccione de esta manera, no fue lo que quise decir o no fue lo que te hice querer hacer sentir».
Redes sociales y vínculos cotidianos
Durante la entrevista, Zulbarán afirmó que muchas interpretaciones negativas surgen a partir de heridas emocionales y no necesariamente de las acciones de los demás.
Puso como ejemplo la preocupación de algunas personas porque alguien no vea sus historias en redes sociales o tarde varias horas en responder un mensaje.
«¿Será que ya no le importo?… ¿Sientes abandono? ¿Sientes distancia? Y esa sensación usualmente viene desde una herida no resuelta del pasado».
También explicó que dejar un mensaje sin responder de inmediato no siempre implica desinterés.
«Esa persona puede estar conduciendo desde Santo Domingo a Punta Cana y no quiere responderte o no puede responderte», dijo.
Ante estas situaciones, recomendó enfocarse primero en identificar la emoción que surge antes de reaccionar.
«Tratemos de, antes de accionar o reaccionar de nivel mayúsculo, decir, ¿qué sentí al momento que esa persona hizo o dijo? ¿Qué sentí dentro de mí? Fuera de la persona. Quitemos a las personas del panorama… y vamos a movernos al sentimiento», explicó.
«No te lo tomes personal»
La psicóloga sostuvo que en el día a día muchas personas reaccionan de forma alterada por distintas circunstancias y exhortó a no asumir automáticamente que esas conductas están dirigidas contra alguien en particular.
«Va a venir gente donde ti. Si decidiste dar un servicio, van a venir personas, van a venir clientes alteradas, van a venir personas ofuscadas. Hay mucho calor afuera. El calor pone a la gente, después de los 44 años, un poco más intensa de lo normal. Eso es normal», añadió.
Exhortó a las personas a que «No te lo tomes personal. Nada de lo que los otros están haciendo regularmente, te lo están haciendo a propósito. Nada de lo que los demás están haciendo regularmente, lo están haciendo para hacerte daño. Revisa tú qué sientes. Si sientes dolor, hay una herida que hay que atender».
Alejarse de un conflicto también puede tener un origen emocional
Al responder una pregunta sobre las personas que prefieren alejarse cuando enfrentan un conflicto, Zulbarán explicó que esa conducta también puede estar relacionada con experiencias previas.
«Usualmente la persona que se retira es una persona que no siente la capacidad de afrontar usualmente el dolor. La confrontación, hay personas que se sienten muy nerviosas confrontarse, no lo saben manejar, o tienen el miedo al rechazo o al abandono», comentó.
Agregó que, en esos casos, es importante identificar el origen de esa reacción.
«¿Qué te hace sentirte? ¿Qué pasa con ese niño que se retira? ¿Por qué se retira y por qué ese niño no dice qué siento y qué me merezco? Desde el ser humano, no desde el ego», exhortó.
Fortalecerse desde uno mismo
Durante la conversación, la especialista comparó la vida con un árbol y afirmó que la base de todas las relaciones es la propia persona.
«Todos nuestros mundos, la familia, la pareja, los amigos y el trabajo, yo le digo que son las ramas de un árbol, pero el tronco eres tú», expresó.
Pero también mencionó que las personas con como un árbol al que tienen que cuidar desde la humildad y no desde el ego.