Santo Domingo. La psicóloga Rafaela Burgos exhortó a los padres y tutores a conversar con sus hijos sobre el abuso sexual desde edades tempranas, utilizando un lenguaje acorde con su nivel de desarrollo, con el objetivo de fortalecer su capacidad de autoprotección y fomentar la confianza para denunciar cualquier situación que los haga sentir incómodos.
Durante una entrevista en El Despertador, la especialista afirmó que la prevención comienza en el hogar y destacó que los niños que crecen en un ambiente de respeto, sin violencia física o emocional, desarrollan una mejor autoestima y habilidades sociales que les permiten identificar y enfrentar con mayor facilidad situaciones de riesgo. En cambio, advirtió que un menor maltratado es más vulnerable al abuso y suele tener mayores dificultades para comunicar lo que le ocurre.
Los agresores no siempre son desconocidos
Burgos señaló que uno de los errores más comunes es enseñar a los niños que solo deben cuidarse de personas extrañas, cuando, en la mayoría de los casos, los agresores pertenecen al entorno familiar o son personas conocidas por la víctima.
Por ello, recomendó explicarles que existen adultos que pueden comportarse de manera inadecuada y dejarles claro que nadie tiene derecho a tocar sus partes íntimas, además de transmitirles que siempre podrán hablar con sus padres sin temor a ser juzgados.
«Voy a estar aquí, te voy a escuchar, te voy a entender y te voy a creer», indicó al referirse al mensaje que deben transmitir los adultos a sus hijos.
Enseñar datos personales y establecer estrategias de seguridad
La psicóloga aconsejó que, desde pequeños, los niños aprendan información básica, como los nombres de sus padres, la dirección de su vivienda y, a medida que crezcan, los números telefónicos de contacto, para que puedan utilizarlos en caso de una emergencia.
Asimismo, recomendó establecer estrategias claras para actuar si el menor se pierde en un centro comercial o un lugar público. Entre ellas, sugirió permanecer en un punto fijo y pedir ayuda a una mujer acompañada de niños, en lugar de salir a buscar a sus familiares por cuenta propia.
También recomendó evitar colocar el nombre del niño en la ropa u otros objetos visibles, ya que una persona desconocida podría utilizar esa información para ganarse su confianza.
No dejarlos solos en baños públicos
Otra de las recomendaciones fue no permitir que los menores ingresen solos a los baños de plazas comerciales u otros espacios públicos.
Explicó que, si el adulto no puede acompañarlos al interior, debe permanecer lo más cerca posible para reaccionar rápidamente ante cualquier eventualidad.
Además, desaconsejó que los padres jueguen a esconderse de sus hijos en lugares públicos para observar cómo reaccionan, al considerar que esa práctica puede generar ansiedad, inseguridad y dificultar la respuesta del niño ante una situación real de extravío.
Crear confianza para que denuncien cualquier situación
Burgos explicó que muchos niños y adolescentes guardan silencio cuando son víctimas de abuso porque sienten culpa, temen no ser creídos o piensan que serán responsabilizados por lo ocurrido.
Por ello, insistió en que los padres deben construir una relación basada en la confianza y escuchar a sus hijos sin emitir juicios cuando expresen alguna preocupación.
Asimismo, recomendó enseñarles que, si alguien intenta llevárselos por la fuerza, en lugar de gritar únicamente «¡ayuda!», digan en voz alta «este no es mi papá» o «esta no es mi mamá», ya que esa expresión suele alertar de inmediato a quienes se encuentran alrededor y facilita que otras personas intervengan para proteger al menor.
Finalmente, la especialista reiteró que las conversaciones sobre prevención deben realizarse de manera gradual, adaptando la información a la edad y capacidad de comprensión de cada niño, con el propósito de que puedan reconocer situaciones de riesgo sin generarles miedo innecesario.
