SANTO DOMINGO.– El exministro de Interior y Policía Carlos Amarante Baret afirmó que la inamovilidad de los jueces constituye la base de un sistema judicial transparente, eficaz e independiente, al considerar que las evaluaciones periódicas y públicas facilitan la intervención de intereses políticos, económicos y religiosos en la justicia dominicana.
Durante una entrevista en el programa El Despertador, Amarante Baret sostuvo que la Suprema Corte de Justicia debería estar integrada por jueces permanentes, con estabilidad en sus cargos, para evitar que cada cierto tiempo tengan que someterse a procesos de evaluación ante el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM).
«La inmovilidad de los jueces es la base de un sistema judicial transparente, eficaz y que garantice los derechos de las personas”, expresó el dirigente político.
Recordó que ese planteamiento fue discutido durante la reforma constitucional de 1994, luego de la crisis electoral ocurrida en mayo de ese año. Según explicó, desde entonces defendía que la selección de los magistrados debía estar acompañada de la estabilidad en sus funciones.
A su juicio, cambiar o evaluar constantemente a los jueces abre las puertas a la politiquería y a las presiones de diferentes sectores de la sociedad.
«Eso de estar cambiando a cada rato, lo que se presta es a la politiquería. Ha habido reformas después que han planteado escalonarlo por años, lo cual a mí me parece que es un solemne disparate”, manifestó.
Amarante Baret consideró que, durante los procesos de evaluación, se movilizan empresarios, iglesias, partidos políticos y otros sectores con el objetivo de influir en la selección o permanencia de determinados magistrados.
«Se mueve todo el mundo, se mueven empresarios, se mueven las iglesias, se mueven los partidos políticos, se mueve todo el mundo para ver cómo pone un juez a mil. Y así no funciona una democracia”, afirmó.
Propone permanencia absoluta en la Suprema Corte
El exfuncionario propuso que los jueces de la Suprema Corte de Justicia tengan una inamovilidad absoluta, aunque planteó que podría establecerse una edad máxima para su retiro, similar a la aplicada a otros cargos institucionales.
«Yo creo que en el caso de la Suprema Corte de Justicia debería de haber una inmovilidad absoluta. Tal vez los hacemos como los obispos, hasta los 75 años”, indicó.
Cuestionó que magistrados relativamente jóvenes tengan que abandonar el tribunal o exponerse a evaluaciones públicas cuando se cumple el período para el cual fueron designados.
También hizo referencia a la decisión de Luis Henry Molina de no continuar como presidente de la Suprema Corte de Justicia para un nuevo período.
«¿Qué hace Luis Henry Molina? No se va a someter a ese escarnio público el presidente para que, entonces, después le digan: ‘No, tú no vas a ser el presidente’, porque ya eso es una decisión política”, señaló.
Amarante Baret sostuvo que el actual método de evaluación no garantiza la independencia judicial y afirmó que una futura reforma debería convertir la Suprema Corte en una institución estable y permanente.
«En algún momento tendrá que haber una reforma que haga de nuestra Suprema Corte de Justicia un ente permanente, estable y que nos dé garantía”, dijo.
Advirtió que la falta de estabilidad puede generar sospechas sobre la imparcialidad de los jueces y debilitar la confianza de los ciudadanos en el sistema judicial.
«Si los jueces no son de la política mía, yo tengo ligeras sospechas de que yo puedo ser mal juzgado en algún momento determinado. Entonces, así no se puede consolidar un Estado de derecho”, sostuvo.
El dirigente político también calificó como inadecuadas las evaluaciones públicas realizadas por el CNM, debido al poco tiempo dedicado a examinar la trayectoria de los magistrados.
Consideró que no es posible evaluar siete años de trabajo judicial en intervenciones de cinco, diez o quince minutos ante las cámaras.
Además, cuestionó que la mayoría de los integrantes del Consejo Nacional de la Magistratura no tenga experiencia directa en el ámbito judicial y dependa de las recomendaciones de sus asesores.
Ahí, los únicos que saben un poco de eso son los que son jueces, que están representados en el Consejo de la Magistratura. Los demás, el presidente del Senado, el presidente de la Cámara de Diputados, es lo que le dicen sus asesores”, expresó.
«Eso es un desastre. Yo ese método lo descarto, no lo comparto y creo en la inamovilidad absoluta si queremos tener una justicia verdadera en República Dominicana”, agregó.
Amarante Baret reconoció, sin embargo, que la reforma de 1994 produjo avances importantes, como la creación de la Escuela Nacional de la Judicatura y, posteriormente, la formación especializada de miembros del Ministerio Público.
Avancemos busca reconocimiento como partido
Durante la entrevista, Amarante Baret también habló del proceso de formación de Avancemos, organización política que procura obtener su reconocimiento ante la Junta Central Electoral.
Aclaró que no renunció voluntariamente del Partido de la Liberación Dominicana, sino que fue expulsado por mantener posiciones contrarias a la dirección de esa organización.
«Yo no renuncié del Partido de la Liberación Dominicana. El jefe de ese partido me botó porque le llevé la contraria”, aseguró.
Explicó que, luego de su salida del PLD, se reunió con otros dirigentes que atravesaron situaciones similares y decidieron crear una nueva organización política.
Indicó que Avancemos se encuentra recolectando firmas, completando los requisitos legales y estableciendo estructuras provisionales en diferentes zonas del país.
«Estamos llenando los requisitos, recogiendo las firmas, ya tenemos nuestras direcciones provisionales, tenemos nuestro local”, señaló.
Agregó que la organización realizará jornadas de visitas en el Gran Santo Domingo, Santiago y otros municipios cabecera como parte de su proceso de expansión.
Según dijo, Avancemos procura diferenciarse de las malas prácticas internas que, a su entender, afectaron al PLD, aunque también busca reproducir los aspectos positivos de esa organización.
El exministro aseguró que el movimiento cuenta con estructuras en los 162 municipios del país, por lo que rechazó que se trate de una agrupación pequeña, creada únicamente para respaldar a un partido mayoritario.
Avancemos no ha surgido como un partido pequeño. Nosotros tenemos estructura en los 162 municipios de este país”, afirmó.
Sobre los plazos electorales, estimó que la documentación deberá ser depositada ante la Junta Central Electoral alrededor del 18 o 19 de febrero, mientras que el organismo decidiría sobre el reconocimiento entre abril y mayo.
Niega aspiraciones presidenciales inmediatas
Amarante Baret aseguró que en este momento no se encuentra promoviendo una candidatura presidencial para las elecciones de 2028.
No. En este proceso, nosotros no estamos inmersos en aspiraciones de tipo presidencial”, respondió al ser cuestionado sobre sus planes políticos.
No obstante, expresó que su organización pretende contribuir a que el actual Gobierno salga del poder en las elecciones de 2028.
Sí queremos hacer esfuerzo y hacer un aporte para salir de este gobierno en el año 2028”, afirmó.
El dirigente político consideró que el Gobierno y el Partido Revolucionario Moderno han perdido aceptación popular durante el segundo período presidencial.
Atribuyó esa situación al alto costo de la vida, al deterioro de algunos servicios públicos y al incumplimiento de promesas relacionadas con los precios y la seguridad ciudadana.
«Tú no puedes prometer el paraíso en la tierra. Eso es demagogia, eso es populismo barato, que te lo cobra la gente”, expresó.
Según Amarante Baret, las familias dominicanas enfrentan dificultades para cubrir sus necesidades básicas debido al aumento de los precios.
«Las amas de casa tienen que hacer malabares”, manifestó.
También criticó los acuerdos internos realizados por el PRM para escoger sus autoridades, al calificarlos como “acuerdos de aposentos”, que debilitan la democracia interna de los partidos.
Sostuvo que las organizaciones políticas suelen evitar los procesos internos conflictivos cuando se encuentran en el poder, para impedir divisiones o enfrentamientos entre sus dirigentes.
Afirmó que esa misma práctica fue utilizada anteriormente por el PLD y recordó que, en su momento, fue criticada por dirigentes que hoy forman parte del oficialismo.
«Esta gente se la pasa criticando todo cuando está abajo porque son opositores irresponsables y, cuando llegan al gobierno, hacen las cosas peores que criticaban”, señaló.
Ve una nueva mayoría alrededor de Leonel Fernández
Amarante Baret afirmó que se está conformando, de manera natural, una nueva mayoría política alrededor del expresidente Leonel Fernández y la Fuerza del Pueblo.
Dijo que ha recorrido el país en dos ocasiones y que ha percibido un crecimiento del respaldo popular hacia Fernández.
Lo que veo es una avalancha en torno a Leonel”, aseguró.
El dirigente sostuvo que Fernández es actualmente la figura opositora con mayores posibilidades de competir y ganar las elecciones de 2028.
Indicó que el acercamiento entre Avancemos y el expresidente se produce de manera natural porque ambos sectores provienen de lo que denominó la “familia bochista”.
Nuestro acercamiento con Leonel Fernández se da de manera natural, como la familia bochista. La familia bochista no gobierna porque se dividió en el 19. Y ahora se está reunificando”, expresó.
Amarante Baret consideró que la división del PLD en 2019 permitió el triunfo del PRM y provocó la salida de numerosos dirigentes que respaldaban a Fernández.
Lo importante es que se está conformando una nueva mayoría en torno a Leonel. Es evidente”, manifestó.
Al ser cuestionado sobre por qué no se inscribió directamente en la Fuerza del Pueblo, explicó que Avancemos quiere mantener su independencia política y fijar sus propias posiciones.
«Nosotros queremos ser un ente independiente, tener nuestros propios criterios y fijar nuestras posiciones”, sostuvo.
Dijo que, cuando se discutió la creación del movimiento, algunos integrantes plantearon ingresar a la Fuerza del Pueblo, pero la mayoría decidió construir una organización propia.
También afirmó que Avancemos comenzará impulsando liderazgos locales antes de promover una figura presidencial.
Cuestiona situación interna del PLD
Amarante Baret aseguró que su salida del PLD fue consecuencia de la incapacidad de la dirección partidaria para gestionar los conflictos internos.
Sostuvo que en esa organización se fue limitando progresivamente la democracia y la participación de los dirigentes que mantenían posiciones diferentes a las de la cúpula.
«No hay capacidad de gestionar los conflictos internos”, indicó.
Afirmó que un líder debe ser capaz de dialogar y convivir con quienes no comparten sus ideas, mientras que un jefe procura imponer sus decisiones.
El líder tiene que entenderse con los que no van con sus ideas. El jefe no; el jefe se impone”, expresó.
Amarante Baret recordó que en 2007 respaldó a Danilo Medina frente a Leonel Fernández, pese a que en ese momento ocupaba la Dirección General de Migración por designación del propio Fernández.
Yo me fui contra Leonel. Me fui contra el poder en ese momento, porque entendía que Danilo tenía las condiciones para ser un buen presidente”, señaló.
Aseguró que no se arrepiente de haber apoyado a Medina y lo calificó como un buen gobernante, pero cuestionó su manejo de los conflictos internos del PLD.
Lo que no ha sido es un buen manejador de los conflictos internos”, sostuvo.
Citó como evidencia la caída electoral del PLD, que pasó de obtener alrededor de un 62 % de los votos en 2016 a cerca de un 10 % en 2024.
De 62 en el 16 a 10 en el 24 quiere decir que allá hay problemas de manejo interno. Y yo soy una víctima de eso”, expresó.
Pese a sus diferencias, dijo que no considera a Danilo Medina ni a ningún otro dirigente como enemigo personal.
«Yo no soy enemigo de nadie. Yo, en mi corazón, no tengo absolutamente ninguna aversión contra nadie”, manifestó.
Explicó que observa esos enfrentamientos como parte de los conflictos propios de la política y que procura no personalizar las diferencias.
Rechaza penas de hasta 60 años en el Código Penal
Al referirse al nuevo Código Penal, Amarante Baret consideró que se trata de una legislación complicada y expresó su rechazo al cúmulo de penas que permite condenas de hasta 60 años de prisión.
Estoy en contra de las penas, el cúmulo de penas, 60 años. Métanle cadena perpetua y se acabó”, expresó.
Afirmó que una pena de 60 años podría ser contraria a la Constitución, debido a que el sistema judicial debe procurar la rehabilitación y ofrecer a las personas una segunda oportunidad.
También rechazó la idea de que aumentar las penas necesariamente reducirá la criminalidad.
«Parece que lo que ha prevalecido es una falsa creencia de que, a mayor pena, se va a reducir el delito. Eso es falso. Eso no está demostrado en ninguna parte del mundo”, afirmó.
El exfuncionario señaló que incluso en países donde se aplican castigos físicos, ejecuciones o penas extremas continúan ocurriendo delitos.
A su entender, la reducción de la criminalidad requiere cerrar las brechas de pobreza y desigualdad, ampliar las oportunidades, fortalecer la educación cívica y promover el respeto en las comunidades.
Se trata de cerrar brechas de pobreza, de desigualdad, de darle participación a la gente, de una cultura cívica, de respeto a la compañera, de respeto a las diferencias de género, de promover una convivencia social y comunitaria”, indicó.
Consideró que aumentar de diez a veinte años una pena no resolverá los problemas sociales que generan parte de la delincuencia.
No lo vas a resolver. Eso no funciona”, sostuvo.
Aunque reconoció que el Código Penal ya entró en vigencia, expresó su esperanza de que posteriormente puedan realizarse las reformas necesarias.
Plantea inversión de hasta RD$120,000 millones en la Policía
Al abordar la reforma policial, Amarante Baret afirmó que el principal problema de la Policía Nacional no es legislativo, sino cultural, institucional y económico.
Sostuvo que durante décadas se han aprobado leyes y anunciado reformas sin que se produzcan cambios profundos en las prácticas internas del cuerpo policial.
El problema de la Policía no es un problema legislativo. Es una cultura, es una cultura policial que hay que crear en la República Dominicana”, afirmó.
Explicó que una verdadera reforma debe impedir que los comandantes designados en distintas demarcaciones tengan la obligación informal de enviar dinero a sus superiores.
Los chiquitos buscan para los grandes”, dijo, al referirse a una expresión que, según señaló, es conocida dentro de la institución policial.
Amarante Baret propuso realizar una inversión de entre RD$80,000 millones y RD$120,000 millones para transformar la Policía Nacional.
Esa inversión, explicó, debería utilizarse para mejorar los salarios, crear un sistema adecuado de pensiones, desarrollar planes de vivienda y garantizar la educación y la salud de las familias de los agentes.
Debe de andar entre los 80 mil y 120 mil millones de pesos, en mi cálculo, si tú quieres una verdadera reforma policial”, indicó.
Reconoció que el actual Gobierno ha aumentado los salarios y desarrollado programas de vivienda para los policías, pero consideró que esas medidas todavía son insuficientes.
Han mejorado, no lo voy a negar. Han subido. Pero eso no alcanza”, sostuvo.
Afirmó que, cuando los ingresos de los agentes no son suficientes para cubrir sus necesidades, algunos buscan recursos en actividades ilegales, incluyendo el cobro de dinero en puntos de venta de drogas.
Hay muchos que lo completan en el barrio, en los puntos de droga, porque hay más de 50 mil puntos de droga en este país”, señaló.
Según Amarante Baret, existe una cadena de recaudación de dinero que asciende a través de la estructura policial y que no puede eliminarse únicamente mediante una nueva legislación.
Eso no se quita con una ley. Eso se quita con una fuerte inversión económica, con una nueva generación de oficiales superiores”, manifestó.
Dijo que el país necesita oficiales superiores bien pagados, preparados y empoderados para desarrollar una nueva cultura dentro de la Policía Nacional.
Dice ministro de Interior tiene poder limitado sobre la Policía
El exministro también cuestionó la relación institucional entre el Ministerio de Interior y Policía y la Dirección General de la Policía Nacional.
Afirmó que, a diferencia de otros países democráticos, en República Dominicana el ministro de Interior no ejerce el control directo del cuerpo policial.
En todos los países democráticos, el ministro de Interior es el jefe inmediato de la Policía, menos en República Dominicana”, expresó.
Explicó que históricamente el director de la Policía despacha directamente con el Palacio Nacional y no necesariamente con el ministro de Interior.
El jefe de la Policía despacha directamente con Palacio, siempre desde Trujillo”, indicó.
Amarante Baret aseguró que esa dinámica convierte al ministro de Interior en una figura con facultades limitadas dentro de la política de seguridad ciudadana.
El ministro, hasta cierto punto, es una figura decorativa, el ministro de Interior, en la República Dominicana”, afirmó.
Recordó que durante su gestión se aprobó una nueva ley de la Policía Nacional y que él participaba todos los lunes en reuniones con el Consejo Policial para trabajar en su implementación.
Aseguró que durante ese período se prepararon y aprobaron varios reglamentos, aunque luego debían ser enviados al Poder Ejecutivo para su promulgación mediante decretos.
Finalmente, vinculó las debilidades de la Policía con el mismo problema que, a su juicio, afecta al Poder Judicial: la búsqueda de respaldo político para obtener ascensos o posiciones.
¿Qué hacen los jueces que quieren promoverse a la Suprema Corte de Justicia? Se hacen campañas con los políticos. ¿Qué hacen los coroneles cuando quieren ser generales? Se hacen campañas con los políticos”, manifestó.
Amarante Baret consideró que esas prácticas son parte de las “falencias anacrónicas” que impiden consolidar una justicia independiente y construir una nueva cultura policial en la República Dominicana.