Santo Domingo.- El coordinador del movimiento chileno No Más AFP, Luis Mesina, lanzó una severa advertencia a República Dominicana sobre el sistema de capitalización individual administrado por las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), al asegurar que el modelo implementado en Chile hace 45 años ha fracasado en su objetivo principal de garantizar pensiones dignas.
Durante una entrevista este miércoles en El Despertador, Mesina afirmó que la experiencia chilena demuestra que el sistema no ha cumplido las promesas con las que fue creado y exhortó a los dominicanos a estudiar sus resultados antes de impulsar nuevas reformas.
«Aléjense lo más que puedan del sistema chileno», expresó, tras señalar que, a diferencia de Chile, cuando adoptó ese esquema en 1981, República Dominicana tiene hoy la posibilidad de evaluar sus resultados antes de tomar decisiones sobre su futuro previsional.
Advertencia sobre la reforma previsional
Mesina sostuvo que un sistema de pensiones no puede limitarse a entregar un pago mensual, sino que debe garantizar ingresos suficientes para cubrir las necesidades básicas durante la vejez.
Recordó que el modelo chileno fue instaurado en plena dictadura militar mediante un decreto, sin discusión pública y bajo la promesa de que los trabajadores recibirían una pensión equivalente al 75 % de su último salario e incluso del 100 % si realizaban mayores aportes.
Sin embargo, afirmó que la realidad terminó siendo completamente distinta.
Bajas pensiones del modelo chileno
Según explicó, actualmente las mujeres reciben una tasa de reemplazo promedio del 27% de su salario y los hombres, alrededor del 33%; cifras que, a su juicio, evidencian el fracaso del modelo.
«Si una persona ganaba un millón de pesos, hoy una mujer recibe apenas 270 mil y un hombre 330 mil», ejemplificó.
El dirigente indicó que las pensiones autofinanciadas que reciben muchas mujeres chilenas rondan los 110 dólares mensuales, monto que equivale aproximadamente a la quinta parte del salario mínimo de ese país.
A su juicio, esas cifras contradicen el argumento de que Chile representa un modelo exitoso en materia previsional.
Aunque reconoció que el país ha mostrado estabilidad económica y disciplina fiscal, afirmó que ese desempeño se ha construido, en parte, sobre el deterioro de las condiciones de vida de miles de adultos mayores.
Durante la entrevista, Mesina criticó el modelo de capitalización individual al considerar que convierte la seguridad social en un negocio financiero.
Afirmó que el sistema chileno rompió con el principio de solidaridad al trasladar toda la responsabilidad del ahorro para la jubilación al trabajador, mientras el Estado y los empleadores quedaron desligados de esa obligación.
En ese sentido, rechazó el discurso que, según dijo, presenta lo público como sinónimo de ineficiencia y lo privado como la única alternativa viable.
Sostuvo que los sistemas de seguridad social de países como Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido se sustentan sobre mecanismos públicos y solidarios, en los que toda la sociedad contribuye a garantizar pensiones dignas.
Mesina también cuestionó el funcionamiento financiero de las AFP chilenas.
Explicó que cada año las administradoras captan alrededor de 12 mil millones de dólares provenientes de las cotizaciones de los trabajadores, pero solo destinan cerca de 4 mil millones al pago de pensiones.
El excedente, afirmó, pasa a integrar un fondo cercano a los 260 mil millones de dólares, que es invertido en mercados financieros dentro y fuera de Chile.
Según dijo, aproximadamente la mitad de esos recursos se encuentra invertida en el extranjero, mientras la otra mitad financia a grandes empresas, bancos, compañías de seguros y fondos de inversión dentro del país.
Los trabajadores reciben pensiones miserables mientras su ahorro financia grandes inversiones privadas», sostuvo.
El dirigente también se refirió a los retiros extraordinarios de fondos autorizados durante la pandemia del COVID-19.
Explicó que los tres retiros permitieron devolver a los afiliados cerca de 51 mil millones de dólares y ayudaron a miles de familias a enfrentar la crisis sanitaria.
Añadió que las advertencias de un supuesto colapso económico tras esos retiros nunca se materializaron y que, pese a ello, el sistema mantiene actualmente activos por unos 260 mil millones de dólares.
Mesina insistió en que el debate sobre las pensiones debe centrarse en el reconocimiento de la seguridad social como un derecho humano y no como un producto financiero.
A su juicio, los servicios como la salud, la educación y las pensiones no pueden tratarse como bienes de consumo sujetos exclusivamente a la capacidad económica de cada persona.
Señaló que la principal ventaja de República Dominicana es que puede observar la experiencia chilena antes de decidir cualquier reforma.
«Ustedes sí tienen un modelo para comparar. Nosotros no lo teníamos cuando se implementó el sistema», afirmó.
Finalmente, exhortó a la sociedad dominicana a estudiar cuidadosamente los resultados del sistema chileno y verificar las estadísticas oficiales antes de impulsar cambios al régimen de pensiones.
Afirmó que las cifras sobre bajos montos de las jubilaciones, altas utilidades de las AFP y creciente participación del Estado en el pago de pensiones pueden consultarse en los organismos oficiales de Chile.
«Las pensiones describen un sistema. Si observan lo que ocurre en Chile, tendrán suficientes elementos para decidir qué camino seguir», concluyó.