SANTO DOMINGO.- La psicóloga y terapeuta sexual Virginia Pérez afirmó que las personas pueden mantener una vida sexual activa después de los 60, 70 y hasta 80 años, siempre que no existan condiciones físicas, emocionales o medicamentos que afecten el deseo o la respuesta sexual.

Durante una entrevista en El Despertador, Pérez explicó que la sexualidad acompaña al ser humano durante toda su vida y sostuvo que la edad, por sí sola, no significa la desaparición del deseo sexual.

La sexualidad nace y muere con nosotros”, expresó la especialista al señalar que una persona con buena salud física y emocional puede conservar una respuesta sexual satisfactoria incluso en edades avanzadas.

Pérez indicó que algunas enfermedades, determinados medicamentos o situaciones emocionales pueden disminuir la libido, pero aclaró que, en ausencia de esos factores, una persona mayor puede continuar teniendo deseo y actividad sexual.

La terapeuta también advirtió que una frecuencia sexual elevada después de los 60 años no debe confundirse automáticamente con hipersexualidad.

Explicó que una persona puede sentir un fuerte deseo hacia su pareja y mantener relaciones sexuales con frecuencia, sin que esto represente necesariamente un problema de comportamiento.

Aclaró que la situación comienza a ser preocupante cuando el deseo se convierte en una compulsión que la persona no puede controlar y empieza a interferir con sus responsabilidades laborales, familiares o personales.

Mujeres pueden redescubrir su sexualidad después de los 40

Al referirse específicamente a las mujeres, Pérez explicó que muchas experimentan cambios en la manera de vivir su sexualidad después de los 40 y 50 años, vinculados principalmente a una mayor madurez y conocimiento de sí mismas.

Según la especialista, en esa etapa muchas mujeres tienen mayor claridad sobre lo que desean y cómo quieren vivir sus relaciones íntimas, sin depender tanto de la aprobación de su pareja.

Después de los 40, muchas de las mujeres saben lo que quieren y cómo lo quieren”, sostuvo.

Pérez consideró que, durante décadas, factores culturales y una visión machista limitaron la expresión de la sexualidad femenina, haciendo que muchas mujeres fueran juzgadas por hablar abiertamente sobre sus deseos o tomar iniciativa dentro de sus relaciones.

Aseguró que actualmente existe mayor acceso a información y profesionales especializados que permiten a las mujeres conocer mejor su cuerpo, identificar sus zonas erógenas y comunicarse con su pareja.

Juguetes sexuales pueden utilizarse en la tercera edad

La terapeuta también abordó el uso de juguetes sexuales en adultos mayores y afirmó que pueden ser utilizados como herramientas para incentivar la pasión, explorar nuevas experiencias o romper con la monotonía dentro de la pareja.

Pérez aclaró, sin embargo, que estos instrumentos no deberían convertirse en la única vía para obtener placer.

Sostuvo que, cuando se utilizan dentro de una relación de pareja, debe existir consentimiento de ambas personas y garantizarse que su uso no represente ningún riesgo.

También indicó que una persona adulta que no tenga pareja puede utilizarlos de manera individual, si así lo desea.

¿Cuándo una alta libido se convierte en problema?

Pérez explicó que tener relaciones sexuales diariamente o de manera frecuente no implica, por sí solo, la existencia de una conducta compulsiva.

Según señaló, el problema aparece cuando la persona pierde la capacidad de controlar el impulso sexual y comienza a descuidar compromisos importantes.

Mencionó como ejemplos dejar de acudir al trabajo, llegar tarde de manera reiterada o colocar las responsabilidades personales en segundo plano, debido a la búsqueda constante de actividad sexual.

También indicó que una frecuencia sexual elevada puede generar conflictos cuando uno de los integrantes de la pareja ya no se siente cómodo o no desea mantener el mismo ritmo.

En esos casos, recomendó acudir a un profesional de la terapia sexual para trabajar las diferencias y buscar un punto de equilibrio dentro de la relación.

Recomienda protección ante enfermedades de transmisión sexual

La especialista también llamó a los adultos mayores a mantener medidas de protección cuando no tienen una pareja estable.

Pérez recordó que las enfermedades de transmisión sexual no tienen edad, clase social ni rostro, por lo que una persona mayor también puede estar expuesta a contagios.

Explicó que algunas parejas de larga duración pueden decidir no utilizar preservativos debido a la confianza, fidelidad y estabilidad de la relación.

Sin embargo, recomendó que quienes comienzan una nueva relación se realicen las pruebas correspondientes para descartar infecciones de transmisión sexual antes de decidir abandonar los métodos de protección.

La terapeuta señaló que algunas personas mayores también evitan utilizar preservativos debido a que sienten una disminución de la sensibilidad, pero insistió en que la prevención debe mantenerse cuando no existe una relación estable y previamente evaluada.

Pérez enfatizó que una vida sexual saludable en la tercera edad debe estar basada en el consentimiento, la comunicación, la prevención y el bienestar físico y emocional de las personas involucradas.

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