SANTO DOMINGO.- El secretario general del Movimiento Izquierda Unida, Miguel Mejía, consideró que la decisión del Gobierno dominicano de solicitar la salida de varios funcionarios de la Embajada de Cuba debe analizarse dentro del actual escenario geopolítico y del alineamiento que, a su juicio, mantiene República Dominicana con la política exterior de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump.

Durante una entrevista en El Despertador, Mejía sostuvo que, aunque República Dominicana tiene el derecho soberano de adoptar decisiones sobre las misiones diplomáticas acreditadas en el país, entiende que el contexto regional y la relación con Washington son elementos que deben tomarse en cuenta para interpretar la medida.

El dirigente político señaló que podrían existir razones internas que justificaran la salida de los diplomáticos, pero consideró que cualquier situación de esa naturaleza pudo haberse manejado previamente mediante los canales diplomáticos, tomando en cuenta los vínculos históricos entre República Dominicana y Cuba.

Mejía insistió en que el Gobierno dominicano debería explicar las razones de la decisión para que la población pueda determinar si se trató exclusivamente de una medida soberana o si estuvo vinculada a la estrategia que, según plantea, impulsa Estados Unidos en el Caribe y América Latina.

Pide que Gobierno explique razones

Aunque reconoció que la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas permite a los Estados solicitar la salida de funcionarios extranjeros sin estar obligados a ofrecer públicamente una explicación, Mejía consideró que la ciudadanía dominicana tiene derecho a conocer qué motivó la medida.

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A su juicio, la ausencia de detalles mantiene abierto el espacio para las interpretaciones y especulaciones sobre las circunstancias que llevaron al Gobierno dominicano a actuar.

El dirigente dijo que, mientras no sean conocidas las razones, no es posible establecer con certeza si los funcionarios cubanos incurrieron en alguna actuación considerada impropia por las autoridades dominicanas.

Mejía evitó respaldar las versiones que atribuyen la decisión a supuestas actividades de espionaje o inteligencia, al señalar que cualquier juicio en ese sentido sería especulativo mientras no existan elementos públicos que permitan comprobarlo.

Sostuvo que lo que sí puede afirmarse es que la medida ha generado una situación de tensión entre Cuba y República Dominicana, aunque no necesariamente una ruptura de las relaciones diplomáticas.

Acusa a Abinader de subordinación a política de Estados Unidos

Uno de los planteamientos más fuertes de Mejía durante la entrevista fue su crítica a la política exterior del presidente Luis Abinader, a quien acusó de mantener una relación de subordinación frente a la administración estadounidense.

Mejía recordó que anteriormente había planteado públicamente la existencia de lo que calificó como una “crisis de soberanía” en República Dominicana y aseguró que llevó esa preocupación a dirigentes políticos y sectores sociales del país.

Según explicó, como parte de esa iniciativa sostuvo encuentros con figuras como Leonel Fernández y Danilo Medina, además de representantes sindicales y organizaciones políticas.

El dirigente de izquierda afirmó que, desde su perspectiva, la actuación del Gobierno dominicano frente a Cuba forma parte de esa misma línea de política exterior y señaló que la gestión de Abinader ha mostrado una cercanía con Washington que considera superior a la de administraciones anteriores.

También cuestionó recientes críticas del presidente Abinader al Gobierno cubano y se preguntó por qué República Dominicana adopta posiciones firmes frente a determinados países mientras, según su valoración, no actúa de la misma forma ante actuaciones de representantes estadounidenses en territorio dominicano.

Cuestiona actuación de Embajada de Estados Unidos

Mejía también dirigió críticas hacia la representación diplomática estadounidense en República Dominicana.

El dirigente alegó que la embajada norteamericana ha intervenido en asuntos que considera propios de la sociedad y del Gobierno dominicano, sin que, según dijo, haya recibido llamados de atención de las autoridades nacionales.

Durante su intervención, cuestionó, además, el respaldo a determinadas figuras y posiciones públicas que, desde su óptica, forman parte de una agenda impulsada desde Washington.

Como ejemplo, mencionó iniciativas vinculadas a temas de salud y cuestionó la promoción de figuras asociadas a planteamientos sobre el autismo y las vacunas que, según expresó, no contarían con suficiente rigor científico.

Mejía vinculó estas actuaciones con una estrategia política más amplia promovida por la administración de Trump y aseguró que distintas áreas, desde la salud hasta la comunicación pública, estarían siendo influenciadas por esa orientación.

Ve una estrategia de Estados Unidos en América Latina y el Caribe

El secretario general del Movimiento Izquierda Unida consideró que lo ocurrido con los diplomáticos cubanos en República Dominicana no debe observarse como un hecho aislado.

Mejía relacionó la medida con decisiones y movimientos políticos registrados en otros países de América Latina y aseguró que existe una estrategia de Estados Unidos para fortalecer su influencia en Centroamérica, el Caribe y Sudamérica.

Mencionó procesos políticos en países como Honduras, Colombia y Brasil y sostuvo que varias naciones centroamericanas se encuentran alineadas con lo que denominó el “Escudo de las Américas”.

Según su interpretación, República Dominicana forma parte de esa corriente y muchas de sus decisiones de política exterior responden a orientaciones procedentes de Washington.

Mejía reiteró que esa es su valoración política del contexto, aunque reconoció nuevamente que el Gobierno dominicano tiene facultades legales para tomar decisiones respecto a los miembros de misiones diplomáticas extranjeras.

No descarta que diplomáticos hayan cometido alguna falta

Pese a sus críticas al Gobierno, Mejía no descartó completamente que pudiera existir alguna actuación de funcionarios cubanos que motivara la decisión de las autoridades dominicanas.

Señaló que podría haber ocurrido una situación que justificara una respuesta oficial, pero insistió en que, dadas las relaciones históricas entre ambos países, el asunto pudo manejarse de forma menos pública y mediante mecanismos diplomáticos.

Para Mejía, los vínculos entre República Dominicana y Cuba tienen un peso histórico que debería ser considerado al momento de manejar diferencias entre ambos Estados.

El dirigente recordó particularmente la participación del dominicano Máximo Gómez en la lucha por la independencia cubana y sostuvo que ese tipo de antecedentes forma parte de una relación especial entre las dos naciones.

Defiende vínculos históricos entre RD y Cuba

Mejía dedicó parte importante de la entrevista a recordar la historia de las relaciones dominico-cubanas.

Explicó que ocupó responsabilidades diplomáticas relacionadas con el Caribe durante el primer gobierno de Leonel Fernández, período en el que fueron restablecidas formalmente las relaciones diplomáticas con Cuba.

Recordó que, aun antes de la formalización de esos vínculos, existían intercambios políticos, comerciales, deportivos y educativos entre ambos países.

El dirigente mencionó que Cuba ofreció cooperación técnica a República Dominicana en distintas circunstancias y destacó la participación cubana en programas deportivos y educativos.

Asimismo, recordó que durante años existieron vuelos y contactos entre ambos territorios, pese a que, formalmente, las relaciones diplomáticas habían permanecido interrumpidas.

Mejía también hizo referencia a los vínculos que mantuvieron Joaquín Balaguer y Fidel Castro, pese a las diferencias ideológicas entre ambos.

Según explicó, Balaguer llegó a designar una persona que funcionaba como enlace con Cuba, lo que permitía mantener canales de comunicación incluso en momentos en que no existían relaciones diplomáticas formales.

Recuerda su papel en restablecimiento de relaciones con Cuba

Mejía señaló que fue embajador encargado de asuntos del Caribe entre 1996 y 2000, período durante el cual República Dominicana restableció relaciones oficiales con Cuba.

Recordó que en esos años el entonces presidente Leonel Fernández impulsó una política exterior de mayor presencia internacional y promovió cambios dentro de la Cancillería dominicana.

De acuerdo con Mejía, esa etapa representó una transformación de la proyección internacional de República Dominicana y permitió recuperar relaciones que habían permanecido limitadas durante décadas.

A su juicio, el vínculo entre Cuba y República Dominicana no puede evaluarse únicamente desde las diferencias entre sus sistemas políticos, debido al peso de los intercambios históricos, culturales y diplomáticos que han existido entre ambos pueblos.

Dice relaciones podrían bajar de nivel, pero no romperse

A pesar de la tensión generada por la salida de los funcionarios cubanos, Mejía dijo que no espera una ruptura completa de las relaciones diplomáticas.

Consideró que los vínculos podrían experimentar un descenso de nivel, pero señaló que tanto el comunicado de Cuba como el de República Dominicana muestran que ninguna de las dos partes está planteando abiertamente una ruptura.

Mejía destacó particularmente que el embajador cubano permanece en República Dominicana, al igual que otros funcionarios importantes de la misión diplomática, elemento que interpreta como una señal de que los canales oficiales continúan abiertos.

El dirigente explicó que, según la información que maneja, permanecen en el país el embajador, un funcionario encargado del área comercial o de negocios y la representación consular.

También señaló que República Dominicana mantiene funcionarios diplomáticos en Cuba, por lo que, pese a la reducción de personal, las relaciones continúan formalmente vigentes.

Pide que prevalezca la “diplomacia de paz”

Mejía consideró que en esta coyuntura deben activarse los canales de diálogo entre ambos gobiernos.

Planteó que las relaciones internacionales funcionan en dos direcciones y que no basta con la voluntad de uno de los países para preservar los vínculos.

En ese sentido, defendió lo que llamó una diplomacia de paz, confraternidad y unidad regional, especialmente entre países del Caribe.

Según Mejía, aun si existieron elementos que justificaran la decisión dominicana, debería procurarse que las diferencias tengan el menor impacto posible sobre las relaciones históricas entre los dos Estados.

Reconoce facultad soberana de República Dominicana

Pese a sus cuestionamientos, Mejía reiteró varias veces que República Dominicana tiene derecho, conforme a las normas internacionales, a tomar decisiones sobre los diplomáticos acreditados en el país.

Reconoció específicamente el alcance de la Convención de Viena de 1961 y la discrecionalidad que concede a los Estados en este tipo de situaciones.

Sin embargo, insistió en que el debate no se limita a determinar si República Dominicana podía legalmente solicitar la salida de los funcionarios, sino en conocer por qué decidió hacerlo en este momento y cuál fue el contexto político que condujo a la medida.

Para Mejía, conocer esa explicación permitiría determinar si la decisión surgió de una situación exclusivamente bilateral entre Santo Domingo y La Habana o si forma parte de una estrategia regional más amplia vinculada con Estados Unidos.

Rechaza especular sobre supuesto espionaje

Ante versiones de que algunos de los funcionarios cubanos podrían haber estado vinculados a actividades de inteligencia, Mejía evitó asumir esa afirmación como cierta.

Indicó que ni él ni los entrevistadores disponían de elementos que permitieran comprobar esas versiones, por lo que cualquier afirmación en ese sentido se mantendría en el terreno de la especulación.

El dirigente sostuvo que corresponde a las autoridades dominicanas aclarar, si lo consideran pertinente, si existió alguna conducta específica que motivara la decisión.

Mientras eso no ocurra, aseguró que seguirá interpretando el episodio desde el contexto político y geopolítico que, a su juicio, atraviesa actualmente la región.

Mejía: hay una tensión, pero no una ruptura

En términos generales, Mejía definió el momento actual como una situación de tensión en las relaciones entre República Dominicana y Cuba.

No obstante, observó que ambas partes han mantenido un lenguaje que, pese a las diferencias, evita plantear de manera directa la ruptura diplomática.

Consideró que la permanencia del jefe de la misión cubana en Santo Domingo es una señal importante y sostuvo que los dos gobiernos todavía tienen margen para manejar el conflicto a través de la diplomacia.

Para Mejía, la principal interrogante sigue siendo conocer qué ocurrió para provocar la salida de los funcionarios y si esa medida fue resultado de una situación bilateral concreta o de la orientación internacional que atribuye al Gobierno dominicano.

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