Santo Domingo.- El exvicepresidente ejecutivo de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), Rubén Jiménez Bichara, advirtió que la situación actual del sector eléctrico dominicano es crítica y aseguró que no existe una solución a corto plazo, debido al deterioro de las redes, el aumento de las pérdidas, la falta de inversiones durante varios años y el elevado costo de generación.
Durante una entrevista en El Despertador, Bichara afirmó que las pérdidas generales del sistema se encuentran entre 44 % y 45 %, mientras que algunas distribuidoras alcanzarían niveles de 60 % o más. A su juicio, estas cifras reflejan un deterioro que coloca al sistema prácticamente en condiciones de emergencia.
El exfuncionario sostuvo que el panorama se ha complicado aún más por el aumento de la demanda eléctrica, que durante los períodos de mayor calor puede elevarse entre 20 % y 25 % por encima de lo normal.
“En corto plazo no hay una solución. No puede haberla. Es imposible”, afirmó Bichara.
Atribuye crisis a años de inactividad e inversión limitada
Bichara consideró que el país está pagando las consecuencias de lo que definió como una “vacación extendida” durante los primeros años de la actual gestión en el sector eléctrico.
Explicó que, durante ese período, según su versión, se redujeron las labores de mantenimiento, los programas de rehabilitación de redes y otras acciones necesarias para garantizar el funcionamiento del sistema.
Indicó que una interrupción de tres o cuatro años en las inversiones y el mantenimiento tiene consecuencias importantes en un sector que debe operar de forma permanente, las 24 horas del día.
También atribuyó el aumento de las pérdidas al deterioro de transformadores, redes y otros componentes de distribución, además de la paralización de programas que habían sido ejecutados con financiamiento y supervisión de organismos internacionales.
Bichara señaló que esas decisiones no corresponden únicamente a problemas recientes, sino que, desde su perspectiva, tienen su origen en los primeros años de la actual administración.
Déficit habría alcanzado US$1,000 millones en seis meses
Otro de los puntos destacados por el exvicepresidente de la CDEEE fue el costo financiero que enfrenta actualmente el sector.
Afirmó que durante los primeros seis meses del año el déficit habría alcanzado los US$1,000 millones, una situación que, según explicó, limita la capacidad para realizar nuevas inversiones, porque los recursos deben destinarse a cubrir las compras de energía.
Bichara consideró que el problema se ha multiplicado y que requiere de un plan agresivo, acompañado de una inversión significativa.
Demanda eléctrica supera los 4,300 megavatios
El dirigente político explicó que la demanda máxima de electricidad ha alcanzado aproximadamente 4,300 megavatios, lo que, de acuerdo con sus cálculos, representa un crecimiento anual cercano al 8 % o 9 %.
Según Bichara, cuando el sistema no dispone de suficiente generación económicamente sostenible para cubrir esa demanda, debe recurrir a plantas con costos de producción considerablemente mayores.
También advirtió que una parte importante de esa energía posteriormente no logra ser facturada debido a las pérdidas existentes y a la falta de inversiones en medidores, telemedición y rehabilitación de redes.
Ante ese escenario, sostuvo que las alternativas inmediatas se reducen a una disminución de la demanda provocada por temperaturas más bajas o a disponer de mayores recursos económicos para comprar energía; esta última opción, que consideró poco viable.
Cuestiona situación de las tarifas eléctricas
Bichara también se refirió a las quejas de usuarios por supuestos incrementos en sus facturas eléctricas.
Recordó que el Pacto Eléctrico contemplaba aumentos tarifarios graduales, pero estos debían aplicarse conjuntamente con una reducción de las pérdidas del sistema.
Explicó que el objetivo era que la disminución de las pérdidas ayudara a neutralizar el impacto del incremento tarifario sobre los usuarios.
“No se puede hacer lo primero y olvidarse de lo segundo, porque entonces queda afectado el cliente”, señaló.
Bichara agregó que en su momento existieron denuncias relacionadas con alteraciones en la facturación y señaló que la comisión creada para dar seguimiento al Pacto Eléctrico dejó de reunirse.
Indicó que la última reunión en la que participó ocurrió aproximadamente dos años atrás y que posteriormente no tuvo conocimiento de nuevas sesiones del organismo.
Afirma que el sector volvió a una situación similar a 2012
Al evaluar el escenario actual, Bichara consideró que el país ha regresado a condiciones similares a las existentes alrededor de 2012, cuando enfrentaba un parque de generación costoso.
Explicó que, para cubrir una demanda superior a los 4,300 megavatios, deben incorporarse plantas cuyo precio de generación puede ser considerablemente superior al de otras unidades más eficientes.
Según indicó, algunas plantas incorporadas al sistema producen electricidad a costos entre ocho y diez veces superiores a Punta Catalina, lo que aumenta la presión financiera sobre las distribuidoras.
Por esa razón, planteó que una de las prioridades debe ser adicionar generación eficiente y a precios competitivos.
Pérdidas pasaron de alrededor de 27 % a 45 %
Bichara sostuvo que durante su gestión se ejecutaron programas de reducción de pérdidas, con apoyo de organismos internacionales, que permitieron llevarlas a un promedio cercano al 27 %.
Detalló que algunas distribuidoras llegaron a registrar niveles entre 24 % y 26 %, mientras la zona Este se mantenía por encima del 30 %.
Sin embargo, afirmó que actualmente el promedio ronda el 45 %, prácticamente el doble.
Según explicó, esto significa que, por cada 100 unidades de energía compradas y distribuidas, aproximadamente la mitad no logra ser cobrada.
El exfuncionario insistió en que el aumento de las pérdidas responde al abandono del mantenimiento y a la paralización de programas destinados a modernizar las redes, instalar medidores y regularizar usuarios.
“O buscas dinero o apagas parte del país”
Bichara describió las consecuencias financieras de esos niveles de pérdidas y explicó que las distribuidoras deben continuar comprando energía, pese a no recuperar mediante facturación una parte considerable de lo adquirido.
“O te busco dinero o apago parte del país”, expresó al explicar las dificultades que enfrenta el sistema.
También advirtió que no basta con disponer de generación suficiente, porque las redes de distribución deben encontrarse en condiciones para transportar la energía.
Indicó que cuando una red deteriorada recibe una carga superior a su capacidad, pueden ocurrir fallas de transformadores y otras interrupciones.
Defiende necesidad de continuidad en políticas eléctricas
Al plantear posibles soluciones, Bichara aseguró que cualquier estrategia debe tener como condición fundamental la continuidad de Estado.
Explicó que los proyectos eléctricos requieren varios años para ser desarrollados, por lo que considera perjudicial interrumpirlos con los cambios de administración.
Según señaló, una planta de generación puede tardar entre cinco y seis años desde su planificación hasta su entrada en operación.
“La continuidad de Estado es la condición fundamental para que un plan en el sector eléctrico tenga sentido”, manifestó.
Recordó que programas de reducción de pérdidas fueron detenidos durante varios años, pese a que incluían inversiones en modificación de redes, compra de medidores y sistemas de telemedición.
A su juicio, la interrupción de estas iniciativas provocó que las pérdidas volvieran a incrementarse.
Propone generación eficiente y contrato de gas
Entre las medidas que considera necesarias, Bichara mencionó ampliar la capacidad de generación mediante plantas eficientes y asegurar contratos de gas natural a precios competitivos.
Explicó que durante la transición gubernamental de 2020 recomendó a las nuevas autoridades priorizar la negociación de un contrato de gas destinado a futuros proyectos de generación.
Afirmó que ese momento presentaba condiciones favorables para contratar el combustible y que esa recomendación formó parte de una lista de prioridades entregada durante el proceso de transición.
También recordó que un proyecto de generación en la zona norte había sido concebido antes que Punta Catalina, pero aseguró que, en aquel momento, la falta de disponibilidad de gas natural hacía inviable desarrollarlo.
Según Bichara, esa situación llevó a recurrir al carbón como combustible para Punta Catalina.
“Catalina no fue una elección, es que no había ninguna otra opción”, afirmó.
Plantea posibilidad de ampliar Punta Catalina
Bichara explicó que Punta Catalina fue construida con determinadas infraestructuras preparadas para facilitar una eventual ampliación.
Mencionó líneas de transmisión, subestaciones, terrenos y otras obras que ya se encuentran disponibles, lo que, según estimó, permitiría desarrollar otra unidad a un costo equivalente, aproximadamente, al 55 % o 60 % de lo que implicaría construir desde cero.
Consideró que esa posibilidad, junto con el proyecto del Norte y nueva generación a gas, debería formar parte de las alternativas analizadas para aumentar la oferta eléctrica.
Bichara reivindica aporte de Punta Catalina
El exvicepresidente de la CDEEE defendió, además, la construcción de Punta Catalina y afirmó que la central modificó las condiciones del mercado eléctrico dominicano.
Según explicó, la entrada de la planta presionó a otras generadoras que utilizaban combustibles como Fuel Oil número 6 y número 2 a convertirse a gas natural para poder competir.
Bichara sostuvo que varias de esas plantas convertidas a gas se encuentran actualmente entre las unidades que aportan energía más competitiva al sistema.
También afirmó que Punta Catalina colocó al Estado en una posición de mayor capacidad de negociación frente a los generadores privados.
“Todo lo que se hizo valió la pena”, expresó.
Bichara consideró que el proyecto fue utilizado como una bandera política y señaló que el sector eléctrico se ha politizado en exceso, pese a que entiende que debe ser manejado como un tema de país.
Destaca sistema ambiental de la central
En materia ambiental, Bichara indicó que Punta Catalina cuenta con un sistema de control de calidad del aire, cuyo costo estimó en US$250 millones.
Explicó que ese equipo incrementó el costo de construcción de la planta, pero permite reducir su impacto contaminante.
Además, aseguró que durante la transición recibieron una comunicación de los fabricantes y diseñadores en la que se planteaba evaluar a Punta Catalina para ser considerada entre las diez mejores centrales de su clase.
Señaló que el proceso no pudo ser completado debido al cambio de autoridades.
PLD se prepara para 2028
En la parte política de la entrevista, Bichara también se refirió a la situación interna del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
Explicó que la organización se encuentra inmersa en un proceso de reestructuración interna y adecuación de su estructura territorial al esquema electoral.
Indicó que el presidente y el secretario general del partido realizan recorridos nacionales, mientras los aspirantes presidenciales trabajan en posicionar sus respectivas candidaturas.
Bichara reconoció que el PLD salió desgastado después de aproximadamente 20 años en el poder y que ese período generó problemas internos, individualismo y lo que definió como “islas de poder”.
Consideró que el partido debe reinventarse y desprenderse de esas prácticas para recuperar su posición política.
Aseguró que actualmente el PLD está compitiendo nuevamente por los primeros lugares y que la meta es escoger un candidato que permita fortalecer sus posibilidades de cara a las elecciones de 2028.
Sobre sus preferencias entre los aspirantes presidenciales, Bichara manifestó que, por razones éticas relacionadas con las funciones que desempeña dentro del proceso de reorganización partidaria, no puede identificarse públicamente con una candidatura.
Sin embargo, reconoció que sí tiene una preferencia personal, que dará a conocer cuando corresponda.