Santo Domingo.- Lo que comenzó con una mesa en la calle, tres hijos y sin empleo se convirtió con el tiempo en un negocio de comida, servicios para eventos y un salón con capacidad para unas 80 personas. Así relató Ely, propietaria de «La Casita de Ely«, el proceso que atravesó para levantar su emprendimiento.

Durante una entrevista en El Despertador, explicó que el negocio nació en un momento en que era madre soltera y estaba desempleada, por lo que decidió apoyarse en una de las cosas que más disfrutaba hacer: cocinar.

Nace de una madre emprendedora, en ese momento sin empleo, con tres niños y siendo madre soltera”, expresó al recordar sus inicios.

Comenzó con una mesa en la calle

La emprendedora explicó que sus primeras ventas se realizaron desde una pequeña mesa colocada en la calle, mientras poco a poco comenzaron a llegar clientes y nuevas oportunidades.

Señaló que el crecimiento no fue inmediato y que durante el proceso tuvo que capacitarse, realizar cursos, buscar clientes y encontrar nuevas formas de ampliar el negocio.

Según indicó, esa preparación fue parte fundamental para pasar de una venta pequeña a ofrecer actualmente distintos servicios gastronómicos.

La presión social, uno de los mayores retos

Eli reconoció que uno de los principales desafíos durante su camino como emprendedora fue aprender a manejar la presión de compararse con otros negocios que parecían avanzar más rápido.

Explicó que en ocasiones veía personas que habían aprendido a cocinar con ellos y que poco tiempo después ya contaban con establecimientos más grandes, mientras ella todavía permanecía trabajando desde su mesa.

Con el tiempo, dijo, comprendió que cada emprendimiento tiene un proceso diferente y que no todos avanzan al mismo ritmo.

Ofrece servicios para eventos y empresas

La Casita de Eli pasó de la venta de comida a ofrecer buffet para bodas, cumpleaños y otros tipos de actividades.

También dispone de comida empresarial diaria para compañías y público general, además de un área de comedor.

A esto se suma un salón de eventos ubicado junto al restaurante, con una capacidad aproximada para 80 personas.

Los “tres golpes” como parte de las raíces dominicanas

Durante el segmento, la emprendedora también habló sobre uno de los desayunos más tradicionales de República Dominicana: los llamados tres golpes.

Explicó que platos como el mangú acompañado de huevo, salami y queso forman parte de una costumbre heredada de madres y abuelas dominicanas.

A su juicio, este tipo de desayuno no solo se relaciona con la alimentación, sino también con las raíces y recuerdos familiares de los dominicanos.

Apoyo familiar durante el crecimiento

A lo largo de su trayectoria, Eli destacó la importancia de mantenerse enfocada en su propio proceso, continuar preparándose y aprovechar las oportunidades que fueron apareciendo.

Actualmente, el emprendimiento cuenta con una oferta más amplia que incluye comida diaria, servicios empresariales, montaje de buffet y alquiler de espacio para diferentes actividades.