Santo Domingo.– La coach motivacional Ellus Sulbarán advirtió que muchas personas se acostumbran a vivir en un estado permanente de exigencia, resolviendo problemas y “apagando fuegos”, hasta el punto de sentir incomodidad cuando finalmente tienen tranquilidad.

Sulbarán explicó que este patrón puede presentarse en personas que atraviesan cambios importantes, como dejar un trabajo demandante, jubilarse, divorciarse, criar hijos que ya son más independientes o alcanzar una estabilidad económica que antes parecía lejana.

“Tu cerebro se acostumbró”

La especialista indicó que, después de años sometidos a situaciones de presión, el cerebro puede acostumbrarse a mantenerse en alerta y a identificar constantemente qué problema debe resolver.

Señaló que esto explica por qué algunas personas, incluso durante las vacaciones, buscan llenar su tiempo de actividades y terminan haciendo “300 cosas menos descansar”.

Zurbarán puso como ejemplo el caso de una persona que le confesó sentir miedo cuando estaba en silencio.

“Lo que te da miedo es mirar hacia adentro”, expresó.

A su juicio, muchas veces las personas buscan distracciones externas para evitar enfrentarse a lo que sienten o a la necesidad de redefinirse después de una etapa intensa de sus vidas.

Cambiar también implica volver a conocerse

Zurbarán explicó que, cuando una persona deja atrás una rutina marcada por sacrificios, responsabilidades y presión constante, puede atravesar un cambio de identidad.

Esto puede ocurrir, dijo, cuando alguien cambia de trabajo, alcanza estabilidad financiera, termina una relación o deja de tener sobre sus hombros responsabilidades que durante años definieron su día a día.

“Miras hacia dos lados y dices: ¿quién soy yo?”, indicó.

La especialista sostuvo que ese proceso obliga a la persona a volver a conocerse y aprender a vivir en una etapa distinta.

Cuestiona la idea de que todo debe lograrse con sufrimiento

Cuestionó la creencia de que el éxito necesariamente debe estar acompañado de dolor, falta de descanso o sacrificios extremos.

Señaló que muchas personas crecieron escuchando que “sin esfuerzo y sacrificio nada se gana”, lo que puede llevarlas a pensar que descansar, disfrutar o vivir con estabilidad significa que no están haciendo lo suficiente.

“No hay corazón que aguante esto, no hay sistema nervioso que aguante esto”, manifestó.

Afirmó que una persona puede permitirse disfrutar de una relación sana, un trabajo estable, los frutos de su esfuerzo y una etapa familiar menos demandante sin sentir culpa por ello.

“Aprende a vivir”

Insistió en que, después de alcanzar determinadas metas, también es necesario aprender a disfrutar lo conseguido.

“Aprende a vivir en una relación sana, aprende a vivir en un trabajo estable, aprende a vivir con los frutos de tu trabajo”, expresó.

Asimismo, planteó que muchas personas deben trabajar la idea de sentirse merecedoras de la tranquilidad y de las condiciones que han construido con el paso del tiempo.

La especialista adelantó que esa percepción también puede influir en la relación que las personas mantienen con el dinero y con la idea de merecimiento.

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