Rafaela Burgos: “El cuidado mutuo construye confianza” en las relaciones
La psicóloga Rafaela Burgos destaca que el cuidado mutuo en las relaciones fortalece la confianza, respetando la autonomía y evitando el control.
Santo Domingo.– La psicóloga Rafaela Burgos explicó que el cuidado mutuo dentro de una relación va mucho más allá de acompañar a una persona durante una enfermedad o una crisis, y sostuvo que implica prestar atención a sus necesidades, respetar su autonomía y proteger la confianza construida entre ambos.
Durante el segmento Anillo Familiar, en El Despertador, Burgos advirtió que el cuidado puede confundirse con el control cuando una persona comienza a dirigir la vida de la otra, corregir constantemente sus decisiones o hacerla sentir incapaz de actuar por sí misma.
Cuidar no significa controlar
Burgos señaló que en una relación entre adultos debe existir horizontalidad y respeto por la autonomía individual. Explicó que cuando una persona siente que necesita consultar todo, esperar aprobación o dejar de hacer cosas que antes realizaba con normalidad, puede estar entrando en una dinámica poco saludable.
“Cuando pasamos esa línea estamos irrespetando al otro como adulto”, explicó.
Afirmó que una relación comienza a desbalancearse cuando uno de sus integrantes asume el papel de dirigir, educar o salvar constantemente al otro.
La confianza también es sentirse seguro
La especialista explicó que la confianza en una relación de pareja no se limita únicamente a la fidelidad.
Para Burgos, también implica saber que las vulnerabilidades, confesiones o situaciones íntimas compartidas dentro de la relación no serán utilizadas posteriormente para atacar, ridiculizar o perjudicar a la otra persona.
Asimismo, destacó la importancia de proteger la intimidad de la pareja y evitar compartir con terceros conversaciones o situaciones privadas.
El cuidado debe ser cotidiano
Burgos sostuvo que el cuidado genuino ocurre de manera cotidiana y nace de la importancia que una persona tiene para la otra.
Explicó que, cuando alguien realmente importa, existe disposición para ayudar, colaborar o atender determinadas necesidades, pero sin anular su capacidad de decidir.
Advirtió que, cuando esa atención se transforma en control permanente, puede convertirse en violencia psicológica.
El cuidado también aplica en las amistades
La psicóloga aclaró que este concepto no se limita a las relaciones de pareja, sino que también puede aplicarse en vínculos de amistad.
Puso como ejemplo respetar un secreto o una situación íntima que una amiga haya confiado, evitando compartirla con otras personas.
Sin embargo, advirtió que ayudar no debe convertirse en una obligación permanente ni llevar a una persona a convertirse en la “salvadora” de la otra, porque esto puede generar dependencia y afectar el equilibrio de la relación.
Los niños no deben asumir el cuidado de los adultos
En las relaciones entre padres e hijos, Burgos explicó que existe una diferencia importante debido a que no se trata de una relación entre iguales.
Señaló que un niño o adolescente no debe sentirse responsable del bienestar del adulto, ya que eso supone una inversión de roles.
Aclaró que un gesto espontáneo de afecto es distinto a que el menor sienta que tiene la obligación permanente de resolver el cansancio, los problemas o las necesidades emocionales de sus padres.
Poner límites también forma parte de una relación sana
Burgos consideró necesario establecer límites cuando una persona comienza a demandar atención o cuidado de manera permanente.
Explicó que no siempre hay que estar disponible ni decir que sí a todas las solicitudes de la otra persona.
El cuidado saludable, sostuvo, debe producirse con equilibrio y sin generar una sobrecarga ni hacer que una persona se sienta responsable del bienestar absoluto de la otra.
Corte recomendado
Para acompañar esta nota, el corte más fuerte está aquí:
“El cuidado mutuo es cuidar al otro y cuidar la relación. Una manera de cuidar al otro es darme cuenta de necesidades que a lo mejor no ha expresado, que a lo mejor no me ha pedido, pero tengo la disposición, tengo la intención y busco forma de intentar solucionarlo.”
Otra opción fuerte para corte:
“Cuando una persona me importa, no quiero hacerle daño, quiero cuidarla, pero cuidarla no significa que yo me vuelva la directora de su vida.”