Santo Domingo.- El trágico desenlace de una persecución entre motoristas y un chofer de un camión recolector de basura volvió a encender el debate sobre el comportamiento agresivo de quienes conducen motocicletas y el impacto que generan en el tránsito.
La situación, descrita como caótica, refleja una realidad donde muchos motoristas circulan de forma temeraria, sin respetar la autoridad ni las leyes, violando normas de tránsito e incluso agrediendo a otros conductores, lo que convierte las calles en una “selva de cemento”.
Los datos son contundentes: los motoristas representan más del 70 % de las muertes en accidentes de tránsito, pese a lo cual, según se observa en las calles, actúan sin temor a las consecuencias.
Infracciones constantes y falta de control
En recorridos por el Distrito Nacional, se evidenció que las infracciones son frecuentes: motoristas que ignoran semáforos, transitan por aceras, circulan sin placa, realizan maniobras peligrosas y conducen sin casco.
El especialista en seguridad vial, Aníbal Germoso, advirtió que las autoridades han permitido que esta conducta se normalice.
Señaló que, aunque se realizan operativos puntuales, en muchas situaciones los motoristas “toman el control” al percibir que no existe un régimen de consecuencias.
“Ellos abusan de las circunstancias porque entienden que con ellos hay una excepción”, afirmó, insistiendo en la necesidad de educación y sanciones efectivas.
Crecimiento del parque de motocicletas
El fenómeno también está ligado al crecimiento acelerado del sector. Las motocicletas representan cerca del 58 % del parque vehicular, pasando de 3.5 a 3.8 millones entre 2024 y 2025, con mayor concentración en el Distrito Nacional, Santo Domingo, Santiago y La Vega.
El presidente de la Federación Nacional de Motoconchistas, Oscar Almanzar, explicó que no todos los motoristas son iguales y pidió diferenciar entre motoconchistas organizados, mensajeros, repartidores de plataformas digitales y usuarios particulares.
Advirtió que muchos jóvenes adquieren motocicletas e ingresan a plataformas de servicio sin ningún nivel de educación vial, lo que agrava el problema en las calles.
Autoridades reconocen desafíos
Desde el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre, el director de tránsito y vialidad, Joel Gneco, reconoció que la situación requiere medidas más firmes.
Aseguró que debe existir mayor fiscalización y un régimen de consecuencias que incluya multas y la posible suspensión de licencias ante reincidencias.
También señaló que la actitud de algunos motoristas es desafiante, llegando incluso a evadir controles de manera agresiva.
Gneco explicó que, aunque ciertas prácticas como la “filtración” están permitidas bajo condiciones específicas, muchas de las maniobras observadas constituyen violaciones a la Ley 63-17, que regula la movilidad, el tránsito y la seguridad vial sin distinción del tipo de vehículo.
Entre regulación y desorden
Pese a la existencia de normativas y proyectos para mejorar la seguridad vial, autoridades admiten que muchas medidas “se quedan en papel” y no se aplican en la práctica.
Organizaciones de motoconchistas aseguran que han impulsado procesos de identificación, registro y exigencia de documentos, pero reconocen que la falta de control generalizado y la expansión del sector dificultan el orden.
- El resultado es una convivencia desorganizada en las vías, donde distintos tipos de motoristas interactúan sin regulación efectiva, generando riesgos constantes.
La reciente tragedia vuelve a colocar en el centro del debate la urgencia de educación vial, fiscalización y sanciones reales, en un contexto donde la ciudadanía también juega un papel clave en exigir y respetar el orden en las calles.