Santo Domingo.- Lo que fue presentado como una exclusiva comunidad de villas inteligentes dentro de Vista Cana, en Punta Cana, hoy es descrito por decenas de adquirientes como un proyecto atrapado entre promesas incumplidas, retrasos, conflictos societarios y procesos judiciales.

A simple vista, Villa Martina luce como un pueblo a medio construir. Algunas viviendas muestran avances significativos; otras permanecen en obra gris y gran parte de los terrenos continúan vacíos.

Según testimonios de afectados, más del 60 % del proyecto aún no ha sido desarrollado, pese a que cientos de miles de dólares fueron entregados por compradores dominicanos residentes en el exterior.

Con Villa Martina, realmente la gente buscaba calidad. No era solo una inversión, era una inversión de calidad», se promocionaba en redes sociales. Sin embargo, años después de las fechas prometidas de entrega, decenas de familias aseguran que siguen sin recibir sus propiedades ni una explicación definitiva sobre el destino de sus recursos.

El sueño de regresar al país terminó en una larga espera

Uno de los afectados es Juan González, residente en Luxemburgo desde hace más de 15 años, quien firmó en noviembre de 2021 una promesa de venta por una villa valorada en US$145,056.

González asegura que invirtió motivado por la seguridad, las amenidades y la posibilidad de establecerse en República Dominicana tras años de trabajo en Europa.

«Yo veía mi futuro allí, como todo dominicano, soñaba con volver a mi país», relata.

Según el contrato, la vivienda incluiría dos habitaciones, línea blanca completa, paneles solares, sistema de domótica y otras facilidades. El comprador pagó más de US$58 mil, equivalente al 40 % acordado inicialmente.

La entrega estaba prevista para 2023.

Convencido de que pronto se mudaría, incluso envió desde Europa cajas y pertenencias para equipar su futuro hogar. Hoy, dice, esos artículos permanecen almacenados y deteriorados por el paso del tiempo.

«Son sueños rotos, trabajé años, hice horas extras, sacrificios, pensando que estaba construyendo mi futuro. Ahora mismo estoy en la nada«, lamenta.

Historias similares se repiten entre otros compradores.

Ángel Rufino, residente en Nueva Jersey desde hace más de dos décadas, asegura haber invertido más de US$93 mil en una villa valorada en casi US$200 mil.

El proyecto le llamó la atención por sus amenidades, la cercanía con la playa artificial de Vista Cana y la promesa de viviendas equipadas con paneles solares.

«Todo se veía muy bonito en los planos y en la computadora. Uno confía porque le enseñan contratos, diseños y fechas de entrega», explica.

Sin embargo, la entrega pactada para diciembre de 2022 nunca se produjo.

Por su parte, Norma Silfa, una maestra retirada de 70 años, residente en Nueva Jersey, afirma haber invertido US$53 mil con la esperanza de regresar a República Dominicana para disfrutar su retiro.

«Era todo mi ahorro, pensaba pasar mis últimos años en mi país. Hoy no tengo respuestas y ya no estoy para comenzar de nuevo», expresa.

Conflictos societarios, financiamiento y procesos judiciales complican el panorama

Documentos revisados muestran que el proyecto surgió de una alianza entre la Constructora Apyca, S.R.L. y la empresa Tenedora 346850, S.R.L., propietaria original de los terrenos donde se desarrolla Villa Martina.

Según un acuerdo firmado en octubre de 2020, ambas partes constituyeron la sociedad Promotora La Tahona, S.R.L., responsable de desarrollar un proyecto de 102 unidades residenciales.

Sin embargo, la relación entre los socios terminó oficialmente en noviembre de 2022, apenas semanas antes de las primeras fechas de entrega prometidas a los compradores.

El ingeniero Jesús Mora, gerente de Constructora Apyca y principal responsable del proyecto, sostiene que los retrasos comenzaron debido a dificultades para obtener financiamiento bancario y a la tardanza en la aprobación de permisos.

Mora afirma que invirtió recursos propios en la construcción y posteriormente obtuvo un préstamo de RD$400 millones, destinado a financiar parte de las obras.

No obstante, documentos judiciales evidencian que surgieron diferencias entre la constructora y la entidad financiera respecto al avance de la obra y los desembolsos pendientes.

Según una adenda contractual, la institución financiera suspendió desembolsos en 2024 y notificó un mandamiento de pago con fines de embargo inmobiliario.

La constructora respondió con acciones judiciales y asegura que actualmente mantiene procesos legales para revertir esa situación.

Nosotros no queremos que nadie se quede sin vivienda. Hemos luchado para sacar el proyecto adelante y seguimos buscando soluciones», afirmó Mora.

Aun así, compradores denuncian que las explicaciones han cambiado constantemente durante los últimos años.

Siempre nos dijeron que ya casi entregaban, que faltaba poco. Así llevamos años», asegura Juan González.

Vista Cana se desvincula del conflicto

Ante los cuestionamientos de los compradores, representantes de Vista Cana enviaron una declaración en la que aseguran que no existe ni ha existido relación comercial con Villa Martina.

Según el comunicado, el terreno donde se desarrolla el proyecto pertenece a terceros y la responsabilidad de construcción, permisos, comercialización y entrega recae exclusivamente sobre los desarrolladores de Villa Martina.

La empresa agregó que su función se limita a proveer infraestructura y servicios generales dentro del urbanismo.

Asimismo, indicó que no participa en negociaciones relacionadas con el conflicto legal que actualmente enfrenta el proyecto.

Vista de viviendas en obra gris en Villa Martina, proyecto residencial de lujo señalado por retrasos, litigios y reclamos de compradores.

Más de un centenar de familias esperan una solución

Los afectados calculan que más de 110 compradores, en su mayoría miembros de la diáspora dominicana, permanecen a la espera de respuestas concretas.

Algunos entregaron el 40 % inicial exigido por contrato. Otros aseguran haber completado pagos superiores e incluso haber saldado la totalidad de sus propiedades.

Mientras los tribunales conocen los distintos procesos vinculados al proyecto, las familias continúan esperando una solución que les permita recuperar sus inversiones o finalmente recibir las viviendas por las que trabajaron durante años.

«Nos levantamos antes del amanecer, trabajamos jornadas larguísimas para ahorrar ese dinero. Esto no es solo una inversión; es el sueño de regresar a casa», resume Ángel Rufino.

La Asociación Cibao de Ahorros y Préstamos, señalada en varios de los procesos judiciales relacionados con el proyecto, informó que no ofrecerá declaraciones debido a que el caso se encuentra actualmente bajo litigio.