Santo Domingo.- La violencia intrafamiliar, el hostigamiento constante y las amenazas de muerte forman parte del hilo conductor de los últimos días de vida de Nikaury Heredia Taveras, una joven dominicana de 27 años que falleció el pasado 6 de mayo tras permanecer semanas luchando por su vida luego de recibir un impacto de bala.

Su historia ha quedado registrada en audios, videos y testimonios familiares que hoy forman parte de una investigación judicial en curso contra su pareja sentimental, el policía Adonis Peña Pimentel.

Me llenaba los brazos de moretones…” se escucha decir a Nikaury en uno de los audios que su familia conserva como prueba del presunto calvario que vivía en silencio.

Hasta yo ir al baño, él se entraba conmigo”, se le oye en otro fragmento que revela un patrón de control extremo y violencia psicológica.

Nadie lo va a saber, porque yo te voy a matar”, es otra de las frases atribuidas al entorno de amenazas que rodeaba a la joven.

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Manos sostienen un celular durante relato sobre agresión vinculado al caso de Nikaury Heredia
Audios, videos y testimonios revelan presunta violencia, control y amenazas.

Un vínculo marcado por el control, el miedo y señales ignoradas

La madre de la víctima, Yubelkis Taveras, relató entre lágrimas cómo fue la relación entre su hija y el ahora imputado. Según su testimonio, ambos se conocieron en la universidad y mantuvieron un noviazgo que, aunque aparentemente corto, evolucionó hacia una dinámica que ella nunca imaginó.

“Ellos se conocieron en la universidad, tuvieron un noviazgo, pero era de un año y meses”, explicó.

Taveras asegura que nunca notó signos evidentes de maltrato hasta que fue demasiado tarde:

Nunca me contó nada del maltrato… nunca, nunca”, afirmó.

Sin embargo, recuerda haber visto moretones que su hija justificaba sin dar detalles: “Yo le pregunté por esos morados y me dijo que se había golpeado con algo… y yo me quedé con eso”, relató.

El punto de quiebre, según el expediente y los testimonios, ocurrió el 21 de marzo, fecha en la que se produjo el hecho que terminaría desencadenando la tragedia.


El día del disparo, la investigación y las versiones enfrentadas

De acuerdo con el relato de la madre y los documentos judiciales, ese día se produjo una discusión dentro del apartamento donde residía la joven. Posteriormente, se registró un forcejeo y un disparo.

“Hubo un primer disparo en la cama… él venía bajando con la pistola”, narra un testigo del entorno recogido en la investigación.

Las cámaras de seguridad muestran a dos hombres entrando al área del edificio antes del incidente, y luego a uno de ellos regresando en medio de la confusión, mientras el agresor huía del lugar.

El Ministerio Público señala como imputado principal a Adonis Peña Pimentel, miembro de la Policía Nacional, acusado de violencia intrafamiliar y tentativa de homicidio que posteriormente derivó en muerte, junto a otro implicado que habría intervenido durante los hechos.

Según la solicitud de medida de coerción, el disparo que impactó a Nikaury se produjo durante un forcejeo. Sin embargo, la familia rechaza esa versión.

No fue homicidio involuntario, fue asesinato… él la iba a matar”, sostuvo su padre, Dionisio Heredia.

“Me la mataron”: el dolor de una familia

Tras el impacto de bala, Nikaury fue trasladada al hospital Darío Contreras, donde permaneció en estado crítico durante más de 40 días. Las lesiones fueron devastadoras: daño en el hígado, pulmón derecho, costillas y afectación en la médula espinal.

Los médicos advirtieron que no volvería a caminar: “Eso fue lo más terrible para mí”, dijo su madre.

Durante su recuperación, la joven también dejó grabaciones donde expresaba su estado emocional:

Hoy no es un día bueno, me siento muy abrumada”, se le escucha decir en un video.

Su amiga cercana, Franchesca López, aseguró que la víctima llegó a confesarle episodios graves de violencia física, incluso una pérdida de embarazo tras una agresión.

Ella estaba enamorada, pero vivía una situación emocional muy fuerte”, afirmó.

El caso actualmente se encuentra en fase investigativa. La defensa de la familia insiste en que se califique como homicidio voluntario, mientras el Ministerio Público evalúa la acusación formal.

Queremos justicia, que esto no se quede así”, dijo la madre entre lágrimas.

Un caso que expone el ciclo de la violencia

Nikaury Heredia falleció tras semanas de complicaciones médicas derivadas del disparo. Su historia, reconstruida a través de audios, testimonios y expedientes, se ha convertido en un retrato crudo de lo que su familia describe como un proceso de violencia progresiva, control psicológico y amenazas constantes.

  • Hoy, su caso continúa en los tribunales, mientras su familia insiste en una sola exigencia: justicia.