Las “Reinas del Mañana”: niñas entrenan con el sueño de llegar a la selección nacional

Cientos de niñas entrenan voleibol desde temprana edad con el sueño de llegar a la selección nacional y seguir los pasos de las Reinas del Caribe.

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Santo Domingo.- Cientos de niñas practican voleibol varias veces por semana en clubes y programas deportivos, donde el sueño se repite entre entrenamientos, juegos y sacrificios familiares: algún día vestir la camiseta de la selección nacional femenina y convertirse en una de las Reinas del Caribe.

Para muchas, ese camino comenzó cuando apenas tenían siete, ocho o diez años.

En canchas de Haina y del Distrito Nacional, pequeñas atletas dedican parte importante de su rutina al deporte. Algunas caminan para llegar a los entrenamientos, otras combinan las prácticas con sus estudios y cursos, mientras sus familias reorganizan sus actividades para acompañarlas en competencias.

  • Sueño común: llegar algún día a la selección nacional.
  • Apoyo clave: entrenadores, clubes y familiares acompañan su formación.
| Las reinas del mañana junto a su entrenador |

Entre ellas está Isamary de los Santos, de 12 años, quien practica martes, jueves y sábados y cuenta que parte del trayecto hacia la cancha lo realiza sola después de que su madre la ayuda a cruzar la calle. Sus padres también hacen ajustes cuando tiene partidos importantes, incluso solicitando permisos en otras actividades para que pueda competir.

Su referente es Brenda Castillo, una de las figuras que ha marcado el voleibol dominicano. Isamary entrena precisamente en la cancha de Haina donde se formó Castillo, dentro del Club Deportivo Cultural Siglo XXI, Profesor Valentín Arias Pérez.

“Mi sueño es poder jugar en la selección nacional, así como las Reinas del Caribe, expresó Isamary.

Una pasión que comienza desde pequeñas

La historia se repite entre otras niñas. Crismeidy Lachapelle, de 11 años, comenzó a jugar voleibol a los diez y practica tres veces por semana. Su meta también está relacionada con las referentes del equipo nacional.

“Ser como Brenda. Llegar a mis metas, representar mi país y representar al club Valentín Arias”, manifestó Lachapelle.

Lismairy Marte, de 14 años, juega desde los ocho. Su posición es acomodadora y tiene como referente a Niverka Marte. Para ella, alcanzar sus objetivos requiere esfuerzo constante.

“Para que nos vaya bien tenemos que poner el corazón, la disciplina, el desempeño y dejar todo en la cancha”, sostuvo la joven.

En otra cancha, Rosanny Ivelisse Inoa Aquino, de 12 años, practica voleibol desde los siete u ocho años. Su sueño es convertirse en una Reina del Caribe como Brenda Castillo, pero detrás de esa aspiración también existe una motivación familiar.

“Tanto empeño para yo sacar a mi madre adelante, para que a ella no le falte nada. A mi familia tampoco”, expresó Rosanny.

Rihanna Michelle de la Cruz Mercedes, de 14 años, comenzó a jugar a los 12 y practica miércoles y sábados. “Mi gran sueño [es] llegar a formar parte de las Reinas del Caribe”, manifestó. Entre las figuras que admira está Bethania de la Cruz, cuyos ataques asegura que siempre le han llamado la atención.

Mientras, Dylani Antonia Holguín Mora, de 12 años, comenzó alrededor de los siete u ocho años. Lo que primero era diversión ahora representa una posible meta deportiva.

“Comencé jugando voleibol, fue por diversión, pero ahora que lo estoy aprendiendo yo siento que quiero jugar con la selección”, señaló Dylani.

Más que formar jugadoras

Para quienes trabajan directamente con las menores, el voleibol no solamente abre la posibilidad de llegar al alto rendimiento, sino que también se convierte en una herramienta para desarrollar disciplina, educación y oportunidades académicas.

Elena de la Cruz Maldonado, quien lleva 16 años trabajando con niñas en el Club Deportivo Cultural Siglo XXI, explicó que algunas jóvenes han conseguido becas y oportunidades universitarias gracias al deporte, aunque no necesariamente hayan alcanzado una selección olímpica.

“Ellas consiguen becas, se forman como jóvenes y eso me llena mucho de orgullo de ver que de verdad el voleibol las enseña, las educa”, expresó De la Cruz Maldonado.

Cristian Araujo, presidente del mismo club, también considera que las actuaciones de las Reinas del Caribe han provocado que más niñas quieran practicar esta disciplina. Según explicó, cada pequeña suele encontrar una atleta de la selección con quien identificarse y a quien tomar como ejemplo.

En La Agustina, Distrito Nacional, el Club Deportivo y Cultural AJAPRO también trabaja con niñas y jóvenes. Su instructor Pedro José Lerbous explicó que desarrolla esta labor desde 1988 y que allí cuentan con categorías de mini vóley, intermedio, infantil y juvenil.

El crecimiento también se observa en los programas de la Asociación de Voleibol del Distrito Nacional. Su presidente, Ángel Rivas, aseguró que los logros internacionales de las selecciones femeninas aumentan el interés de las menores.

“En la medida en que la representación nacional del país se destaca, tiene logros, pues eso automáticamente se convierte en un atractivo para las niñas en todo el territorio nacional”, indicó Rivas.

Rivas reconoció que no todas llegarán a vestir la camiseta nacional, pero destacó que el deporte puede abrir otras puertas, como becas escolares y universitarias, además de servir como una alternativa para mantener una vida activa.

El acompañamiento de los padres también forma parte del proceso. Miguel Sanabria, integrante del Comité de Padres, considera que las familias deben procurar espacios que contribuyan al crecimiento físico, mental y personal de las jóvenes.

“Acá tienen un espacio enorme en la mañana de ambos días de fin de semana que dedican a su ejercicio”, manifestó Sanabria.

Por su parte, José Mercedes, secretario general de la Asociación de Voleibol del Distrito Nacional, explicó que para alcanzar el alto rendimiento las jugadoras necesitan condiciones físicas, dominio de los fundamentos y una adecuada preparación técnica.

“Para clasificar deben tener buen tamaño, tener una buena condición física, dominar lo básico en el voleibol y prepararse para ser técnica”, señaló Mercedes.

En cada entrenamiento todavía queda mucho camino por recorrer. Para estas niñas, sin embargo, la meta ya tiene nombre: algún día ser parte de las Reinas del Caribe y representar a la República Dominicana desde una cancha de voleibol.

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