Si vemos la reforma policial más allá de la línea, nos daremos cuenta de cuán importante es este proceso para el país.


Una policía tecnificada, equipada, con buen capital humano, es un ente generador de confianza para el país.


Y la confianza impacta directamente en la paz social, la calidad de vida de la gente y la atracción de capitales generadores de empleos.


Un país con una policía corrupta, inepta, capturada por el tigueraje puede tener problema hasta para la calificación de riesgo.


República Dominicana tendrá que plantearse en algún momento la agenda de ser un país grado de inversión.


Esto supone fortalecer las instituciones, instalar la transparencia en el ADN de la gestión pública, cumplir y hacer cumplir las leyes.


Todos deberíamos sumarnos para que la reforma policial se ejecute lo antes posible y de manera efectiva.


Sabemos que la transformación es un proceso; todo un cambio cultural que requiere tiempo y persistencia.


Pero con el concurso de las fuerzas vivas del país, la sociedad política, la sociedad civil, el empresariado, todos a una.


Una policía referencial, bien estructurada, puede ser una ventaja comparativa para mercadear al país como destino turístico.


Son muchos los efectos positivos derivados de la transformación policial. Trabajemos en esto sin desmayo.