Con la escasez de profesores y la falta de aulas y espacio suficiente para mantener el distanciamiento físico entre alumnos, las autoridades de las escuelas adoptan de manera autónoma medidas para reorganizar las clases y dividir a los estudiantes por grupos que asistirán de manera interdiaria.


En este centro educativo se vieron  obligados a dividir en dos grupos un mismo curso para no irrespetar el protocolo de bioseguridad, al verse obligados a unir dos secciones ante la falta de profesores.