El Concordato fue suscrito el 16 de junio de 1954 durante el Obispado de Monseñor Ricardo Pittini, quien inició su misión en octubre 1935 y terminó en diciembre de 1961. Fue un acuerdo de naturaleza política, diplomática y económica, amén de otros beneficios particulares, para ambas partes.


El concordato fue firmado durante el papado de Pio XII y fue firmado en el vaticano, por el dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina y Monseñor Domenico Tardini, ProSecretario de Estado para los Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios del Vaticano


Dentro de los acuerdos arribados en el concordato, este le confiere a la Iglesia Católica la misión de dirigir la orientación espiritual del pueblo dominicano y mantener a la católica como la religión oficial de los dominicanos.


También acuerda que la Religión Católica, Apostólica, Romana sigue siendo la de la Nación Dominicana . El Estado Dominicano reconoce la personalidad jurídica internacional de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano.


Se acordó que continuarán acreditados un Embajador dominicano en la Santa Sede y un Nuncio Apostólico en Ciudad Trujillo.


Se crearon las  Arquidiócesis Metropolitana de Santo Domingo ; Diócesis de Santiago de los Caballeros; Diócesis de La Vega y la Prelatura nullius de San Juan de la Maguana.


Reconoce plenos efectos civiles a cada matrimonio celebrado según las normas del Derecho Canónico


Establecía los días festivos católicos y permitía a Iglesia Católica de la libertad de establecer escuelas de cualquier orden y grado, entre otras cosas.


Trujillo primero viajó a España a reunirse con su gran amigo, el dictador Francisco Franco, desde donde partió a Italia en compañía de una comitiva de sus acólitos, entre los que estaba Joaquín Balaguer, Anselmo Paulino, Coronel Arturo Espaillat, Atilano Vicini y Virgilio Trujillo.


El Concordato de la República Dominicana con la Santa Sede es obra exclusiva de Trujillo. A pesar de la catolicidad del pueblo dominicano la opinión de sus intelectuales, externada en juicio que la prensa vernácula recogiera fue contraria, Pero Trujillo consideró oportuna la celebración de un pacto de esta naturaleza y quiso ser él personalmente signatario responsable de este relevante documento .