Incentivar la creación de empleos productivos en el sector privado y cauterizar la hemorragia financiera del sector eléctrico público son dos grandes reformas que imprimirán un importante cambio en el país.


El alivio de las finanzas públicas sería real, con impacto en la reducción de la deuda y disponibilidad de recursos para la inversión social, donde crece a alta velocidad un peligroso pasivo.


Un informe del CREES, centro de estudios económicos, dice que el 40% de los dominicanos recibe ingresos del Estado, en específico 4.2 millones de almas.


Y algo raro está ocurriendo en la administración pública. De enero a agosto la cantidad de empleados fijos en el Estado bajó en un 4%, pero la masa salarial subió 10.4%.


En cifras absolutas, en enero teníamos 645 mil 914 servidores públicos y en agosto estos eran 630 mil 387.


Estamos hablando de 15 mil 527 empleados menos, pero a pesar de eso no se verifican ahorros en la nómina. Es todo lo contrario.


Según las cifras del CREES, la masa salarial del Estado era en enero de 18 mil 902 millones, pero en agosto alcanzó 20 mil 860 millones de pesos.


En síntesis, vamos a reflexionar sobre este contraste que me parece subrealista: 15 mil 500 empleados menos en 8 meses y casi 2 mil millones de pesos más gastados en salarios.


Me gustaría escuchar una explicación sobre este fenómeno de parte del Ministerio de Hacienda o de su dependencia la Dirección de Presupuesto.


Debe tener alguna lógica. No la conozco ni alcanzo a verla.